La actividad industrial de Puebla suma seis meses consecutivos de caídas anuales durante 2025, con un descenso de 4.7% en junio frente al mismo mes del año anterior. La serie confirma que el cuarto estado más industrializado del país atraviesa un proceso de estancamiento prolongado que amenaza su peso histórico en la manufactura nacional.
Puebla de Zaragoza, Pue. — Los registros del IMAIEF/INEGI muestran que el arranque del año fue especialmente adverso. En diciembre de 2024, la actividad industrial de Puebla se desplomó 13.2% mensual y llevó el índice a 85.7 puntos, uno de los niveles más bajos en años. En enero de 2025 se observó un repunte técnico de 10.8% mensual, que elevó el indicador a 94.9 puntos, aunque la variación anual permaneció en terreno negativo (-1.4%). A partir de febrero, el comportamiento fue errático: el índice fluctuó entre 93.7 y 98.7 puntos sin consolidar una trayectoria ascendente.
Durante febrero, la contracción mensual de 0.9% profundizó la caída anual a -5.0%. En marzo, la variación mensual fue de -0.4% y la anual se amplió a -6.9%, el peor registro del semestre. Abril mostró un rebote de +5.2% mensual, pero el comparativo anual continuó en terreno negativo (-1.9%). Mayo volvió a reflejar debilidad con una baja mensual de 1.7% y una variación anual de -6.1%. Finalmente, junio cerró con un avance mensual de 0.9% y un índice de 97.9 puntos, aunque con un descenso anual de 4.7%. En conjunto, el promedio semestral fue de 96.1 puntos, inferior a cualquier registro comparable de 2024, lo que confirma una contracción persistente.
Debilidad sectorial y pérdida de impulso productivo
El análisis desagregado por ramas muestra que el retroceso se concentra en sectores clave. En junio de 2025, la minería registró una caída de 18.4% anual, restando 0.10 puntos a la actividad total. Aunque representa una fracción menor de la economía estatal, su descenso evidencia el deterioro de actividades extractivas que antes sostenían encadenamientos locales. En tanto, el sector de generación, transmisión y distribución de energía eléctrica retrocedió 1.1% con una aportación negativa de 0.03 puntos, reflejando problemas operativos que afectan la competitividad industrial.
La construcción se desplomó 20.6% en términos anuales, restando 0.80 puntos a la actividad total, lo que apunta a una paralización casi completa de la inversión pública y privada. Por su parte, las industrias manufactureras crecieron apenas 1.5%, aportando 0.07 puntos al indicador. El resultado es modesto para un estado cuyo motor económico depende históricamente de la manufactura. Sectores como la industria automotriz, los textiles y los alimentos procesados no lograron generar el dinamismo suficiente para compensar las pérdidas en construcción y minería. En suma, la contribución total de Puebla al indicador nacional fue de -0.11 puntos, lo que convierte a la entidad en un factor de arrastre dentro del desempeño industrial del país.
Una base industrial vulnerable y sin impulso
La elevada volatilidad de los últimos meses refleja una estructura productiva sensible a choques externos y sin capacidad de ajuste. El salto de 13 puntos porcentuales entre diciembre de 2024 y enero de 2025, junto con fluctuaciones posteriores de +5.2%, -1.7% y +0.9%, revela un sistema inestable. A junio de 2025, la industria poblana operaba cerca de un 3% por debajo de su nivel de 2018, mientras entidades como Nayarit, Baja California Sur o Michoacán crecían más de 20% en el mismo periodo.
El contraste subraya una pérdida de competitividad relativa. La caída en construcción (-20.6%) evidencia ausencia de infraestructura nueva; la manufactura con apenas +1.5% muestra capacidad ociosa, y la minería en descenso (-18.4%) debilita los encadenamientos locales. En conjunto, estos datos perfilan a Puebla como una economía industrial sin impulso, con un tejido productivo que se contrae en medio de una coyuntura nacional de expansión desigual.
Los seis meses consecutivos de retroceso anual no responden a un ajuste temporal, sino a un patrón que revela agotamiento estructural. Sin inversiones significativas, diversificación o mejoras en infraestructura, la industria poblana enfrenta el riesgo de consolidar una tendencia descendente que debilite su papel histórico dentro del aparato manufacturero del país.


0 Comentarios