En el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, Puebla exhibió dos caras: la movilización genuina de comunidades y el oportunismo político sin transformar. Mientras en municipios como Cuetzalan, Tecamachalco y Francisco Z. Mena ciudadanos, estudiantes y comerciantes marcharon por las calles exigiendo justicia, desde los espacios de poder se ofrecieron discursos y programas insuficientes frente a una violencia que consume vidas.
Puebla de Zaragoza, Pue. — El gobernador Alejandro Armenta participó de manera remota en la Mañanera del Pueblo junto a la presidenta Claudia Sheinbaum. Su anuncio: las Casas "Carmen Serdán", espacios donde peritas, psicólogas y profesionales especializadas brindan atención integral a víctimas. Suena bien y hay resultados de atención a las mujeres, pero las cifras no mienten: 7 de cada 10 mujeres en México han reportado episodios de violencia por parte de sus parejas, según datos presentados por la diputada Norma Estela Pimentel Méndez en el Congreso estatal.
Crear casas de atención es importante, pero insuficiente cuando el sistema judicial sigue fallando, cuando feminicidios permanecen impunes y cuando la violencia institucional reproduce los mismos esquemas patriarcales que dice combatir. Las Casas "Carmen Serdán" no detendrán a un agresor, no acelerarán carpetas de investigación abandonadas, no devolverán la vida a las mujeres asesinadas.
Activismo desde las aulas no simulación desde el poder
La participación ciudadana fue lo verdaderamente destacable del 25N en Puebla. En Francisco Z. Mena, instituciones educativas como el Bachillerato Oficial "Reyes García Olivares", la Escuela Secundaria General "Aureliana Olivares", la Telesecundaria "Narciso Mendoza" y el Jardín de Niños "Balbino Cabrera Téllez" salieron a las calles. Niñas y niños del DIF Municipal, estudiantes del Instituto Tecnológico Superior de la Sierra Norte de Puebla, grupos comunitarios y hasta la Parroquia "San Isidro Labrador" alzaron la voz.
Mientras tanto, en el Congreso del Estado, los diputados se fotografiaban reafirmando "su compromiso". El diputado Pavel Gaspar Ramírez presumió el "trabajo legislativo en favor de las poblanas" sin mencionar cuántas iniciativas realmente han cambiado la vida de las mujeres. Las diputadas Celia Bonaga Ruíz y Gabriela Chumacero acompañaron a Pimentel en el anuncio de actividades para los "próximos días" del Día Naranja, como si la violencia machista respetara calendarios.
El contraste es brutal: abajo, comunidades enteras movilizándose; arriba, políticos convirtiendo una tragedia en oportunidad de foto. Puebla no necesita más días naranjas, necesita presupuestos reales para protección, justicia expedita para víctimas y valentía política para señalar y castigar a los agresores. Las marchas seguirán mientras el Estado solo ofrezca discursos. Y las mujeres seguirán muriendo mientras los funcionarios sigan ajenos a su propia responsabilidad.




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