El Papa León XIV celebró su primera misa de Navidad como pontífice en la Basílica de San Pedro, en el Vaticano, ante miles de fieles. En su mensaje destacó la caridad y la esperanza, en una ceremonia solemne que marcó un nuevo tono pastoral.
Roma — La Navidad en el Vaticano adquirió un significado particular este año con la primera misa del pontificado de León XIV, celebrada en la Basílica de San Pedro. La ceremonia, una de las más solemnes del calendario litúrgico, se desarrolló en un contexto de alta expectativa por el estilo y las prioridades del nuevo jefe de la Iglesia católica, en un momento marcado por tensiones globales y desafíos sociales persistentes.
Poco antes del inicio de la misa, el Papa León XIV, de 70 años y primer pontífice estadounidense, salió a la plaza de San Pedro para saludar a cerca de cinco mil fieles que, bajo la lluvia, seguían la ceremonia a través de pantallas gigantes debido a la falta de espacio en el interior del templo. En un breve mensaje pronunciado en inglés, agradeció la presencia de los asistentes y reconoció su determinación por participar en la celebración pese a las condiciones climáticas.
Ante cardenales, obispos, representantes diplomáticos y unos seis mil fieles dentro de la basílica, el pontífice ofreció una homilía de tono marcadamente religioso, sin referencias directas a la coyuntura política o internacional. “Cuando una economía distorsionada lleva a tratar a los hombres como mercancías, Dios se hace semejante a nosotros, revelando la dignidad infinita de cualquier persona”, afirmó, al tiempo que subrayó que la Navidad es una fiesta de fe, caridad y esperanza.
La liturgia combinó cantos tradicionales y gestos simbólicos, reflejando un estilo sobrio y discreto, contrastante con el de su predecesor Francisco. León XIV optó por celebrar la misa a una hora más tardía y anunció cambios en la agenda navideña: presidirá la misa del día de Navidad por la mañana, retomando una tradición vigente durante el pontificado de Juan Pablo II.
Tras la ceremonia, el Papa tiene previsto impartir la bendición “Urbi et Orbi” desde el balcón de la basílica, mensaje en el que habitualmente se abordan los conflictos internacionales. Ferviente defensor de una paz desarmada, León XIV ya solicitó una tregua navideña a escala global. La celebración de este año coincide además con el cierre del Jubileo, el Año Santo que atrajo a millones de peregrinos a Roma.


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