Una inquietud sin precedentes sacude embajadas y multinacionales: ante la presión de Washington y el colapso energético, al menos una decena de misiones y empresas están revisando protocolos de evacuación y logística en Cuba mientras crece la tensión geopolítica. Escenario explosivo en el Caribe.
La Habana, Cuba. — El sol de La Habana cae sobre misiones diplomáticas que ya no parecen tranquilas. Dentro de pasillos y oficinas, los teléfonos suenan con un único tema: revisar y definir planes de evacuación. Embajadas y empresas internacionales contemplan un futuro donde la isla podría entrar en un punto de quiebre tras la presión de Estados Unidos, que ha redoblado su ofensiva política contra el gobierno cubano. La captura del narcodictador de Venezuela, Nicolás Maduro, por fuerzas estadounidenses —un hecho sin precedentes— ha encendido alarmas en La Habana.
Según fuentes diplomáticas citadas por agencias de noticias, al menos una decena de países europeos y latinoamericanos ha comenzado a actualizar sus planes de contingencia y evacuación, incluso verificando uno por uno los datos de sus nacionales residentes en la isla. “Es nuestra responsabilidad revisar los planes y preparar escenarios”, confió una diplomática bajo condición de anonimato.
El trasfondo de esta revisión es un ambiente geopolítico cargado: desde Washington, el subsecretario de Estado estadounidense, Christopher Landau, ha expresado que EE.UU. desea que los cubanos puedan “ejercer sus libertades fundamentales” en 2026, una referencia implícita a un cambio político profundo en la isla. Paralelamente, el suministro energético que ha sostenido a Cuba está en riesgo tras el cierre de envíos de crudo desde Venezuela y México, lo que potencia apagones, escasez de combustibles y presión interna sobre la población.
Mientras algunas delegaciones preparan capacidades para períodos prolongados sin corriente, agua o combustible, otras admiten que aún no activan protocolos de emergencia, pero mantienen vigilancia constante ante la posibilidad de que el contexto dé un giro brusco.
El sector privado también ha sido arrastrado por la incertidumbre: varias filiales de multinacionales han replanteado operaciones, argumentando la amenaza de una posible intervención militar estadounidense y el impacto devastador del deterioro económico en la producción. El caso más palpable es el de la británica Unilever, que ya ha evacuado a las familias de sus trabajadores extranjeros en la isla, según fuentes cercanas a la compañía.
La confluencia de tensiones externas y una crisis interna intensa —caracterizada por apagones, escasez y deterioro económico— sitúa a Cuba en uno de los momentos más críticos de sus relaciones con Estados Unidos desde la revolución de 1959. Con cada embajada y empresa replanteando su lugar en la isla, la incertidumbre geopolítica y social se perfila como el telón de fondo ineludible de un gobierno al borde.


0 Comentarios