Ángeles de Puebla
En ese tenor definió el ascenso de Daniela Stephanie Pérez Calderón a la Secretaría de Planeación, Finanzas y Administración a partir del próximo 1 de febrero. No es solo un nombramiento más, es la entrega de las llaves del presupuesto estatal a una figura que ha orbitado siempre en el primer círculo de confianza del mandatario y de su principal operador político, José Luis García Parra.
La trayectoria de Pérez Calderón, desglosada con rigor en conferencia de prensa, revela un patrón de "custodia" política: fue secretaria privada de García Parra en el Congreso del Estado, secretaria técnica de Armenta en la Comisión de Hacienda durante cinco años y posteriormente en el Senado de la República cuando éste presidió la Mesa Directiva. Su paso por la SEP como Oficial Mayor —donde el gobernador afirma que "descubrió irregularidades"— parece haber sido la prueba final de lealtad para encomendarle, primero, la subsecretaría de Egresos y, finalmente, la titularidad de las finanzas estatales.
¿Es su función una gestión técnica o la de un candado para asegurar que el manejo de recursos permanezca en una estructura cerrada? La pregunta se vuelve ineludible cuando el propio Armenta admite que su formación es "en educación y desarrollo", no en finanzas públicas, administración tributaria o economía. Pero en la lógica del gobernador, eso es secundario: "Para mí, eso es más importante que tener un título de Harvard: que ante cualquier acto de corrupción que se presente, ella lo señale". El mensaje es brutal: la especialización sobra cuando tienes un detector de lealtades.
Descubrimiento Conveniente
La narrativa oficial presenta a Pérez Calderón como la heroína anticorrupción que destapó "irregularidades" en la SEP. Pero la cronología levanta suspicacias: fue enviada como Oficial Mayor "precisamente a realizar una investigación", según palabras textuales del gobernador. Es decir, no descubrió nada por casualidad —fue una operación de auditoría interna con agenda política clara. ¿Cuántas secretarías más serán intervenidas con el mismo método? ¿Qué funcionario se atreverá a disentir sabiendo que la lealtad al gobernador vale más que cualquier credencial?
Josefina Morales Guerrero al SOAPAP: ¿Premio o Castigo?
Mientras el gobernador desprecia los títulos de Harvard, la realidad administrativa lo obliga a pagar lealtades. Josefina Morales Guerrero, quien deja la oficina de finanzas tras "un gran trabajo" —elogio tibio que no ahonda en logros concretos—, es enviada a la dirección del SOAPAP.
¿Este movimiento es un premio o un exilio dorado? Trasladar a una administradora de recursos a una de las áreas con mayor crisis de servicio y reclamo social sugiere varias lecturas: o Morales demostró límites en su gestión financiera que Armenta no dirá en público, o se trata de un acomodo político para liberar la silla a la verdadera operadora de confianza. El gobernador promete "trabajar muy fuerte en el tema del agua en Puebla", pero asignar el problema a Morales Guerrero huele más a control de daños que a solución del problema del agua.
La sospecha crece: ¿acaso Morales va al SOAPAP a operar instrumentos financieros relacionados con Agua de Puebla que desde Finanzas resultarían demasiado visibles? En Puebla, donde la crisis hídrica es política antes que técnica, mandar a la ex secretaria de Finanzas al organismo del agua no es casualidad: es estrategia.
Apapacho Verde
En este tablero, tras varios cuestionamientos públicos, la llegada de Mayra Lizeth Orellán a Medio Ambiente aparece como la aparente cuota técnica necesaria para matizar el control político. El currículum —según Armenta— es impecable sobre el papel: Ingeniera en Biotecnología, más de 8 años de experiencia en investigación científica aplicada, especialista en cultivo de tejidos vegetales, participación en programas de rescate del campo, diseño de azoteas verdes, jardines verticales y paisajismo sustentable.
Pero el gobernador no la presenta como una autoridad autónoma, sino como alguien cuya "trayectoria he tenido la oportunidad de conocer". Es decir, también pasa por el filtro de la cercanía. ¿Podrá Orellán desplegar su agenda de reactivación de bosques con producción mixta en un gobierno donde cada decisión debe pasar por el círculo de hierro? ¿O sus proyectos quedarán subordinados a las prioridades políticas del momento?
La paradoja es evidente: se contrata a una biotecnóloga para sanear el medio ambiente, pero se le inserta en una estructura donde la biodiversidad que más importa es la del círculo cercano del gobernador.
Un “Tesito”: El Investigador Decorativo
Casi como nota al pie, Armenta menciona que Alberto Jiménez Merino se integra al Colegio de Puebla, "cosa que le agradecemos para seguir realizando su labor; es un investigador muy cercano a nosotros". La frase resume la lógica del gobierno: hasta los investigadores deben ser "muy cercanos". La academia, que debería ser espacio de pensamiento crítico e independiente, es cooptada en el discurso oficial como un apéndice legitimador del proyecto político. ¿Qué investigación crítica puede esperarse de quien ya ha sido catalogado como "muy cercano"?
La Retórica del Anti-Harvard
El mensaje de Armenta, finalmente, es claro y calculado: en su administración, la capacidad de "señalar irregularidades" —un eufemismo para la vigilancia del grupo en el poder— vale más que cualquier especialización externa. La frase sobre Harvard no es solo un comentario casual; es una declaración ideológica que justifica el nepotismo ilustrado: "no necesitamos a los mejores, necesitamos a los nuestros".
Es la lógica del fortín: mientras afuera se desata la complejidad de administrar un estado con crisis hídricas, ambientales, financieras…, dentro sólo importa quién es de confianza. El riesgo es que cuando todos vigilan a todos dentro del mismo círculo, nadie vigila realmente. Y cuando la lealtad personal sustituye a la capacidad técnica, los problemas estructurales se vuelven crónicos.
Gabinete de Fin de Semana
Armenta reveló que "este fin de semana me reuní con todo el gabinete y con los responsables administrativos para establecer criterios estrictos en el manejo de los recursos públicos". Una reunión de fin de semana para definir criterios en el manejo del dinero de todos los poblanos.
La promesa de "cero corrupción" suena cada vez más a mantra que a método. Porque combatir la corrupción requiere instituciones sólidas, contrapesos reales y espacios de autonomía técnica. Requiere, en suma, exactamente lo contrario de lo que este gabinete representa: un círculo cerrado donde la única auditoría válida es la que aprueba el jefe.
Puebla entra así a un ciclo donde el blindaje del círculo cercano parece ser la prioridad. Mientras el estado enfrenta desafíos que demandan expertise, innovación y valentía técnica, el gobierno apuesta por la endogamia política. La primera encomienda de Pérez Calderón —según el gobernador— es "consolidar la compra de nueva maquinaria para el campo". Ojalá que administrar más de 131 mil millones de pesos de presupuesto estatal no se reduzca a comprar tractores y maquinaria sin concurso.

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