Operativo migratorio federal eleva choque social en Mineápolis tras muertes por disparos y despliegue masivo. El zar fronterizo, Tom Homan, defiende resultados y condiciona retiro a encarcelamientos, mientras 3,000 agentes entran en fase focalizada.
Mineápolis, USA. — Patrullas federales, memoriales activos y protestas en preparación marcan el pulso de Mineápolis. El zar fronterizo Tom Homan afirmó que no abandonará la misión migratoria ordenada por Donald Trump y defendió avances operativos tras cuatro días en terreno. La intervención ocurre después de un despliegue masivo y de un mes de enero que dejó dos estadounidenses muertos por disparos de agentes federales. El dato convierte la estrategia en un punto de máxima fricción pública. La ciudad opera bajo presión visible.
Homan aseguró que la estrategia no se detiene, pero cambia de forma. Confirmó que la presencia de fuerzas federales disminuirá en la medida en que las personas consideradas amenaza ingresen a prisión. Definió la táctica como inteligencia operativa focalizada y no como retirada. Cada detención, según su marco, reduce agentes en calle. La consecuencia directa impacta barrios intervenidos: menos patrullaje extendido, pero más acciones dirigidas y selectivas.
El funcionario informó de reuniones con autoridades estatales y municipales, incluido el gobernador Tim Walz y el alcalde Jacob Frey. Señaló acuerdos para redistribuir a más de 3,000 agentes desplegados y ajustar la ejecución en próximas jornadas. El volumen de personal marca escala de operación. Ese tamaño altera rutinas urbanas, activa vigilancia comunitaria y eleva costos políticos locales por asociación o resistencia institucional.
Sobre los operativos, defendió el trabajo de ICE y sostuvo que cada acción parte de identificación previa, historial criminal y estatus migratorio verificado. También advirtió que no permitirán bloqueos ciudadanos a procedimientos federales, aunque dijo respetar la manifestación pública. La regla operativa queda clara. Cooperación reduce presencia; obstrucción prolonga intervención y controles.
Organizaciones sociales convocaron una jornada nacional sin clases, trabajo ni compras para protestar contra la ofensiva migratoria en la ciudad. Los memoriales por las víctimas recientes siguen activos y concentran vigilias constantes. El aparato federal mantiene la presión, la protesta organizada escala y el horizonte inmediato proyecta una confrontación sostenida entre autoridad migratoria y tejido comunitario urbano.


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