Congresistas republicanos de Estados Unidos advirtieron que el envío de petróleo de México a Cuba será considerado en la revisión del T-MEC prevista para julio, en un contexto de más presiones de Donald Trump y tensiones comerciales bilaterales.
Washington, EE.UU. — La política energética de México hacia Cuba capturó el centro del debate comercial de América del Norte luego de que congresistas republicanos de Estados Unidos advirtieran que el envío de petróleo a la isla será un factor en la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá, programada para julio próximo.
La congresista María Elvira Salazar, integrante de la Cámara de Representantes, afirmó que el Gobierno mexicano debe reconsiderar su respaldo energético a La Habana. Señaló que la administración encabezada por Donald Trump ha sido clara en priorizar la libertad en el hemisferio y advirtió que cualquier “apaciguamiento” al régimen cubano será tomado en cuenta durante la renegociación del acuerdo comercial.
La postura se produce después de que el propio Trump amenazara públicamente con imponer aranceles del 100 por ciento a los productos canadienses si Ottawa firmaba un acuerdo de libre comercio con China, mensaje que también fue interpretado como una advertencia indirecta para México. El 17 de diciembre, el mandatario estadounidense ya había pedido al Gobierno mexicano reconsiderar su apoyo a Cuba por considerarlo contrario a valores compartidos.
Entre mayo y noviembre del año pasado México envió a Cuba 17.7 millones de barriles de petróleo mediante Gasolinas Bienestar. La interrupción de los envíos venezolanos, tras medidas de bloqueo y presión internacional, convirtió a México en el principal proveedor energético de la isla, que enfrenta apagones y escasez de combustible.
Aunque la presidenta Claudia Sheinbaum ha sostenido que los envíos se basan en contratos de largo plazo y se enmarcan como ayuda internacional, fuentes del Gobierno mexicano reconocen que la política está bajo revisión interna ante el riesgo de represalias comerciales. La evaluación ocurre mientras México busca convencer a Washington de su cooperación en seguridad y de que no es necesaria una intervención externa contra los cárteles.
El señalamiento de congresistas como Carlos Gimenez, quien afirmó que México sería prudente en detener los envíos, anticipa un escenario de presión política sostenida en el que la relación con Cuba podría convertirse en un elemento de negociación sensible dentro del futuro del T-MEC.


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