Un hombre de entre 25 y 30 años fue localizado sin vida en un camino de terracería de Teotlalcingo, Chignahuapan, con heridas de bala en cabeza, cuello y espalda. Ciudadanos alertaron vía C12 tras encontrarlo inmóvil. La Policía Municipal confirmó que vecinos desconocen su identidad. Fiscalía investiga.
Chignahuapan, Puebla. — El cuerpo yacía tirado en la terracería, casi en los límites con Zacatlán. Un hombre de entre 25 y 30 años, vestido con chamarra negra, pantalón de mezclilla deslavado y tenis blancos con café, presentaba múltiples heridas de bala: cabeza, cuello y espalda. Ciudadanos que transitaban por el barrio de Teotlalcingo lo encontraron inmóvil y alertaron a las autoridades vía C12. Cuando llegaron los paramédicos y la Policía Municipal, solo pudieron confirmar lo evidente: estaba muerto.
La autoridad municipal de seguridad detalló que los paramédicos únicamente verificaron la ausencia de signos vitales para no entorpecer las funciones de Fiscalía. "Lamentablemente se encuentra la persona ahí, ya se dieron dos partes informativos correspondientes a las autoridades para que fiscalía realice las diligencias correspondientes y puedan hacer levantamiento del cuerpo", declaró el vocero. Vecinos de los alrededores desconocen la identidad del occiso y aseguran no haberlo visto antes por la zona.
El hallazgo ocurrió en una zona limítrofe casi con Zacatlán, un punto donde la vigilancia es escasa y los caminos de terracería se convierten en escenarios propicios para ejecuciones. Las autoridades desconocen aún las causas del homicidio, el tiempo aproximado de muerte o si el cuerpo fue abandonado tras ser asesinado en otro lugar. Fiscalía tiene la responsabilidad de determinar estos detalles a través de las investigaciones y el levantamiento forense.
Cuatro disparos bastaron para apagar una vida en medio de la sierra. La identidad del ejecutado sigue siendo un misterio, al igual que los motivos del ataque. Mientras Fiscalía integra la carpeta de investigación, Teotlalcingo se suma a la lista de comunidades que amanecen con cuerpos abandonados en sus caminos. La llamada anónima al C12 activó el protocolo, pero nadie sabe quién disparó ni por qué.


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