El presidente Miguel Díaz-Canel encabeza ejercicios tácticos en La Habana ante la tensión con Estados Unidos. Tras la caída de Nicolás Maduro el 3 de enero, el gobierno cubano oficializa medidas de Estado de Guerra y entrenamiento militar.
La Habana, Cuba. — El panorama geopolítico en el Caribe ha alcanzado un punto de ebullición tras los eventos recientes en Venezuela, provocando que la administración cubana acelere sus protocolos de seguridad nacional. El entorno comunitario y político en la isla se ha militarizado de forma preventiva, bajo la premisa de que la ofensiva hegemónica de Washington podría extenderse hacia el archipiélago. Esta movilización responde directamente al impacto regional generado por la operación militar del pasado 3 de enero en Caracas, la cual terminó con el mandato del aliado estratégico del castrismo.
Durante la jornada del sábado, el gobernante Miguel Díaz-Canel, en su calidad de presidente del Consejo de Defensa Nacional, supervisó maniobras tácticas en unidades de tanques y sistemas de defensa antiaérea en La Habana. El despliegue incluyó la participación de estudiantes universitarios en prácticas de tiro y tácticas de combate, evidenciando una estrategia de defensa territorial que busca involucrar a diversos sectores de la sociedad civil. Estas actividades forman parte de un ciclo de tres semanas consecutivas dedicadas exclusivamente a la preparación para una eventual confrontación armada.
Los ejercicios han profundizado en técnicas de resistencia asimétrica, tales como ensayos de emboscadas, instalación de minas y protocolos de sanidad militar ante posibles ataques con armas de exterminio en masa. Aunque el Consejo de Defensa Nacional ya aprobó los planes para la transición formal al Estado de Guerra, las autoridades han mantenido bajo reserva los detalles específicos de estas medidas. La retórica oficial se ha endurecido significativamente, descartando cualquier posibilidad de rendición frente a lo que consideran una amenaza inminente por parte de la administración estadounidense.
La situación actual en Cuba refleja una respuesta defensiva ante el debilitamiento de su principal socio comercial y político en la región. El refuerzo del discurso de confrontación verbal y el entrenamiento constante sugieren que el Palacio de la Revolución percibe un escenario de vulnerabilidad extrema. El régimen cubano ha optado por un repliegue militar estratégico y una movilización de recursos de defensa para blindar la continuidad del sistema, intentando disuadir acciones externas mediante la demostración de fuerza y cohesión castrense en los puntos neurálgicos de la capital.


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