Advertencias sobre dormir con el teléfono activan debate sanitario en dormitorios de América Latina y España. Especialistas señalan impacto en sueño profundo y regeneración cerebral, con menor melatonina y cambios en ondas cerebrales, en un contexto de alta dependencia digital nocturna.
RG Revista — Dormir con el teléfono móvil junto a la cama se ha convertido en un hábito extendido que empieza a ser cuestionado desde el ámbito de la salud. Especialistas advierten que la presencia constante de estos dispositivos durante la noche interfiere con los procesos naturales de descanso y mantenimiento del cerebro, afectando la calidad del sueño reparador.
El descanso profundo es uno de los pilares de la longevidad y del equilibrio físico y mental. Sin embargo, la exposición continua a estímulos electrónicos altera las condiciones biológicas necesarias para que el organismo complete sus ciclos nocturnos. Silencio, oscuridad y ausencia de señales externas son factores determinantes para que el cerebro active sus mecanismos de limpieza y recuperación, señalan expertos en neurociencia.
La interferencia del teléfono no se limita a la distracción psicológica. Diversas investigaciones apuntan a efectos fisiológicos medibles, como una reducción significativa de la melatonina, hormona asociada a la reparación celular y a la regulación del ritmo circadiano. También se han observado modificaciones en la actividad eléctrica cerebral que dificultan alcanzar las fases más profundas del sueño, fundamentales para la memoria y la recuperación diaria.
Estas alteraciones pueden traducirse en cansancio persistente, menor rendimiento cognitivo y un aumento del estrés crónico. De acuerdo con estimaciones citadas por especialistas, más de una cuarta parte de las personas expuestas de forma habitual a señales inalámbricas durante la noche desarrolla trastornos severos del sueño. A ello se suma el refuerzo de la dependencia al smartphone, al permanecer accesible incluso en las horas destinadas al descanso.
El divulgador en salud Diego Suárez advirtió en redes sociales que dormir con el móvil al lado modifica las ondas cerebrales y reduce la melatonina, lo que impide una adecuada regeneración cerebral. Sus declaraciones, ampliamente difundidas, han reabierto la discusión sobre la necesidad de establecer límites físicos entre la tecnología y el espacio de descanso.
La recomendación principal de los especialistas es retirar el dispositivo del dormitorio o, cuando no sea posible, mantener una distancia suficiente que reduzca la estimulación nocturna. El debate refleja una preocupación creciente sobre cómo la tecnología cotidiana influye en procesos biológicos básicos y sobre la necesidad de recuperar hábitos de descanso acordes con la fisiología humana.


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