La Casa Blanca confirmó que el presidente Donald Trump evalúa distintos escenarios sobre Groenlandia, incluida una opción militar, aunque prioriza la diplomacia. Dinamarca y aliados europeos rechazan cualquier cesión del territorio autónomo estratégico en el Ártico.
EE.UU. — El interés de Estados Unidos en Groenlandia volvió al centro del debate geopolítico internacional luego de que la Casa Blanca confirmara que el presidente Donald Trump mantiene “todas las opciones sobre la mesa” respecto al control de la isla ártica, territorio autónomo del Reino de Dinamarca. Aunque Washington insiste en que la diplomacia es su primera vía, la sola mención de un posible escenario militar ha elevado la tensión con Copenhague y con varios socios europeos.
La portavoz presidencial Karoline Leavitt sostuvo que la idea de una eventual anexión no es nueva y recordó que desde el siglo XIX distintos mandatarios estadounidenses la han considerado por razones de seguridad nacional. Según la Casa Blanca, la preocupación central es frenar la influencia de Rusia y China en el Ártico, región que ha ganado relevancia estratégica por el deshielo y la apertura de nuevas rutas marítimas.
En paralelo, el secretario de Estado Marco Rubio anunció una próxima reunión con diplomáticos daneses para abordar el tema. Desde Dinamarca, el ministro de Exteriores Lars Løkke Rasmussen subrayó que su país no puede aceptar ninguna pretensión de cesión territorial y pidió respeto a lo que calificó como una línea roja. El Gobierno danés considera el encuentro un avance en el diálogo y ha confirmado la participación de autoridades del Ejecutivo autónomo groenlandés.
La discusión se produce en un contexto de respaldo europeo a Dinamarca. Francia, Alemania y Polonia reiteraron que Groenlandia no está en venta, mientras la Unión Europea expresó su solidaridad frente a cualquier presión externa. Con una población de unos 57.000 habitantes y una superficie de 2,1 millones de kilómetros cuadrados, la isla depende en gran medida de la pesca y de transferencias económicas danesas.
Más allá del debate diplomático, Groenlandia concentra un alto valor estratégico y económico. Se estima que alberga recursos minerales por billones de dólares y ocupa una posición clave en el Ártico, lo que explica el interés histórico de Washington. Sin embargo, el derecho internacional y el principio de autodeterminación de los pueblos hacen que cualquier intento de compra resulte políticamente inviable en el escenario actual.


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