Groenlandia rechazó convertirse en territorio de Estados Unidos tras nuevas advertencias del presidente Donald Trump sobre una posible anexión, incluso por la fuerza. Líderes políticos y ciudadanos defendieron su autodeterminación frente a tensiones geopolíticas en el Ártico.

InfoStockMx — El debate sobre el futuro de Groenlandia volvió a escalar a nivel internacional luego de que el presidente estadounidense Donald Trump reiterara su interés en anexionar el territorio autónomo danés, al que considera estratégico para la seguridad nacional de su país. Las declaraciones provocaron una respuesta inmediata y unitaria desde Nuuk, donde autoridades y ciudadanía rechazaron cualquier posibilidad de integración forzada.

Trump ha sostenido de manera recurrente que el control de Groenlandia es crucial ante el aumento de la presencia militar de Rusia y China en el Ártico. El viernes, durante una reunión con directivos del sector petrolero vinculados a la explotación de crudo venezolano, afirmó que su objetivo se concretará “por las buenas o por las malas”. La declaración encendió las alarmas en Dinamarca y entre aliados europeos.

Esa misma noche, los líderes de los cinco partidos representados en el Parlamento groenlandés, incluidos los que conforman el gobierno y una fuerza opositora que impulsa la independencia, difundieron un pronunciamiento conjunto. “No queremos ser estadounidenses, no queremos ser daneses, queremos ser groenlandeses”, señalaron, al subrayar que el futuro del territorio debe ser decidido exclusivamente por su población.

En las calles de Nuuk, capital de la isla, el rechazo también es palpable. Julius Nielsen, pescador de 48 años, recordó que Groenlandia fue colonia danesa hasta 1953 y advirtió contra repetir una experiencia de subordinación. “No queremos convertirnos de nuevo en colonia”, afirmó en declaraciones recogidas por la prensa internacional.

Desde Washington, la Casa Blanca ha indicado que el presidente reflexiona activamente sobre opciones para adquirir la isla, sin descartar el uso de la fuerza, aunque Trump ha insistido en que no permitirá que Rusia o China ocupen el territorio. Tanto Nuuk como Copenhague han rebatido ese argumento, mientras Dinamarca recordó que existe desde 1951 un acuerdo de defensa que permite la presencia militar estadounidense bajo ciertas condiciones.

La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, advirtió que una toma de Groenlandia pondría en riesgo la OTAN y el orden de seguridad posterior a la Segunda Guerra Mundial. En este contexto, el secretario de Estado Marco Rubio se reunirá con autoridades danesas y groenlandesas. Un sondeo local de enero de 2025 mostró que el 85% de los groenlandeses se opone a formar parte de Estados Unidos.

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