Irán amaneció este sábado con más de 36 horas sin internet, según NetBlocks, tras nuevas protestas iniciadas el 28 de diciembre en Teherán y extendidas a más de cien ciudades. Amnistía Internacional denunció que el bloqueo busca ocultar violaciones graves de derechos humanos.

InfoStockMx — Irán atraviesa uno de los apagones digitales más prolongados de los últimos años en medio de una ola de protestas sociales que se extiende por todo el país. Cuando amanecía este sábado, las métricas confirmaban que la conectividad llevaba más de un día y medio interrumpida, una medida que ha dejado incomunicada a gran parte de la población en un contexto de represión y creciente tensión política.

La plataforma NetBlocks, especializada en monitorear tráfico y censura en internet, informó que a las 8:00 hora local el país acumulaba al menos 36 horas sin acceso a la red global. El organismo señaló que la interrupción “limita severamente la capacidad de los iraníes” para verificar la seguridad de familiares y amigos. La caída de la conectividad comenzó el jueves, cuando las autoridades iraníes bloquearon el acceso a internet en un intento por contener las manifestaciones que iniciaron el 28 de diciembre en Teherán y se propagaron a decenas de ciudades.

Para Rebecca White, investigadora de Amnistía Internacional, el bloqueo es una acción deliberada destinada a ocultar el alcance de la represión estatal. En un comunicado, recordó que el gobierno iraní ya recurrió a restricciones similares durante las protestas de 2022 de “Mujer, vida, libertad”. Afirmó que el apagón no sólo encubre violaciones de derechos humanos, sino que constituye en sí mismo una vulneración grave, al impedir que la población acceda a información y documente abusos.

La investigadora subrayó que el acceso a internet es un derecho humano fundamental, especialmente en contextos de protesta, y advirtió que la “oscuridad digital” favorece la impunidad. Según Amnistía Internacional, estas medidas impiden registrar presuntos homicidios ilegítimos cometidos por las fuerzas de seguridad y obstaculizan el flujo de información hacia el exterior.

Las protestas comenzaron en el Gran Bazar de Teherán, impulsadas por el deterioro económico, la devaluación del rial y la inflación. Con el paso de los días, las consignas se dirigieron contra la República Islámica y el líder supremo Ali Jameneí. De acuerdo con la ONG Iran Human Rights, con sede en Oslo, al menos 51 personas han muerto desde el inicio de las manifestaciones, que ya cumplen catorce días bajo un amplio despliegue policial.

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