Vecinos de San Esteban Tizatlán, Tlaxcala, protestaron para frenar la demolición de la primaria Vicente Xicohténcatl, inmueble comunitario cerrado desde los años 90. Exigen a Secretaría de Infraestructura documentos del proyecto y proponen convertir el espacio en plaza cívica.
San Esteban Tizatlán, Tlaxcala. — La defensa de un inmueble con fuerte carga histórica y comunitaria detonó una protesta social en San Esteban Tizatlán, donde habitantes decidieron impedir la continuidad de trabajos de demolición en la antigua escuela primaria Vicente Xicohténcatl, un edificio que, aseguran, fue levantado con recursos y trabajo directo de la propia comunidad.
La movilización se registró luego de que maquinaria ingresara al predio para avanzar con el derribo del inmueble, situación que generó inconformidad inmediata entre pobladores que se congregaron para frenar las labores. De acuerdo con testimonios locales, la escuela dejó de operar como plantel educativo a inicios de la década de 1990, cuando fue reubicada a la calle Potrero, pero el edificio original nunca dejó de considerarse patrimonio comunitario.
Porfirio Padilla, presidente de comunidad, explicó que la primaria fue construida mediante aportaciones económicas y faenas de habitantes que hoy participan en la manifestación, varios de ellos exalumnos e integrantes de antiguos comités. Tras el cierre del plantel, el inmueble fue ocupado por la Secretaría de Educación Pública bajo el argumento de que se impartirían cursos para la población, lo cual, sostienen los vecinos, nunca se concretó.
Los pobladores señalaron que desde diciembre iniciaron los trabajos de demolición por parte de la Secretaría de Infraestructura, presuntamente para desarrollar un proyecto comunitario. Sin embargo, denunciaron que hasta el momento no se ha presentado documentación oficial que detalle el destino del predio, los alcances de la obra o los acuerdos con la comunidad.
Ante la falta de información, los manifestantes exigieron la intervención de autoridades estatales y municipales para esclarecer la situación jurídica del inmueble. Advirtieron que mantendrán un plantón permanente hasta que se exhiban los documentos correspondientes y se garantice que cualquier decisión considere la opinión de los habitantes.
Como alternativa, reiteraron su propuesta de recuperar el espacio para destinarlo a una plaza cívica que preserve la memoria colectiva y brinde un punto de encuentro comunitario, subrayando que la inconformidad no se limita a una obra, sino a la defensa de un bien que consideran propio.


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