Durante una gira federal en Chilpancingo, Guerrero, la titular de Segob, Rosa Icela Rodríguez, mantuvo un notorio distanciamiento con el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, en un acto que buscaba mostrar avances de la estrategia de seguridad tras la reciente violencia.
Chilpancingo, Guerrero. — La reciente gira de trabajo del gobierno federal en Guerrero, diseñada para enviar un mensaje de coordinación institucional frente a la crisis de violencia, dejó al descubierto tensiones internas en el gabinete de seguridad. En Chilpancingo, capital de una de las entidades más golpeadas por la inseguridad, el acto público evidenció un distanciamiento político que contrastó con el discurso oficial de unidad.
Testigos presenciales y analistas políticos coincidieron en que la interacción entre la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, y el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, fue prácticamente inexistente desde el inicio del protocolo. A diferencia de eventos previos, donde la coordinación interinstitucional había sido subrayada, en esta ocasión la titular de Segob evitó contacto visual y omitió cualquier referencia al trabajo de la SSPC durante su intervención.
Rodríguez centró su diálogo y gestos públicos en la gobernadora de Guerrero, relegando a García Harfuch de las conversaciones informales previas y posteriores al evento. La separación también se reflejó en los mensajes pronunciados desde el estrado: mientras el titular de la SSPC destacó el uso de inteligencia, el fortalecimiento de la Guardia Nacional y los operativos conjuntos, la secretaria enfocó su discurso en la política interior y la atención a las causas sociales de la violencia.
El momento simbólico de la fotografía oficial terminó de reforzar la percepción de ruptura, al observarse una distancia física marcada entre ambos funcionarios. Para observadores del ámbito federal, este gesto resultó inusual en un contexto donde la imagen de cohesión es considerada estratégica para la implementación de operativos en regiones conflictivas.
Fuentes consultadas dentro del gabinete señalan que el enfriamiento estaría vinculado a diferencias por el control del aparato de inteligencia y la interlocución directa con los gobiernos estatales. La reciente transferencia de facultades de investigación a la SSPC habría generado fricciones con Segob, históricamente encargada de fungir como principal puente político del Ejecutivo. Aunque no hay posicionamientos oficiales, en Palacio Nacional el episodio es leído como una señal de ajustes complejos en la nueva estrategia de seguridad.


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