El presidente estadounidense Donald Trump afirmó que Cuba colapsará pronto debido a la pérdida de suministros petroleros y financieros provenientes de Venezuela, mientras Washington intensifica sanciones y México suspende envíos de crudo a la isla.
Washington, EE. UU. — La administración de Donald Trump ha intensificado su retórica contra el gobierno cubano, proyectando un escenario de colapso inminente para el régimen de La Habana. Desde Washington DC, el mandatario estadounidense vinculó la estabilidad de la isla caribeña directamente a su dependencia histórica de recursos venezolanos, ahora interrumpidos por la crisis política y económica que atraviesa el país sudamericano.
"Veremos qué pasa con Cuba", declaró Trump ante periodistas. "Cuba caerá muy pronto. Cuba es una nación que está muy cerca de caer. Obtenían su dinero de Venezuela. Obtenían su petróleo de Venezuela. Y ya no lo están obteniendo". Las declaraciones del presidente reflejan la estrategia de presión máxima que su gobierno ha desplegado contra los aliados regionales de Nicolás Maduro, buscando aislar económicamente a los regímenes que considera adversarios.
La situación energética de Cuba se ha deteriorado significativamente en los últimos meses. Durante años, Venezuela subsidiaba el suministro petrolero a la isla mediante acuerdos preferenciales que permitían al gobierno cubano mantener operativa su infraestructura energética. Sin embargo, el colapso de la producción petrolera venezolana y las sanciones estadounidenses han erosionado ese flujo vital de recursos.
A esta crisis se suma un nuevo factor: México, que se había convertido en el principal proveedor de petróleo para Cuba tras la disminución de los envíos venezolanos, suspendió este mes el despacho de un cargamento programado hacia la isla. Esta interrupción, cuyas causas no han sido oficialmente detalladas por las autoridades mexicanas, agrava el panorama energético cubano y fortalece la narrativa de Washington sobre la vulnerabilidad del régimen caribeño. La administración Trump ha multiplicado las sanciones contra empresas y buques que transportan crudo a Cuba, estableciendo un cerco económico que busca forzar cambios políticos en la isla mediante la presión sobre su infraestructura energética y su capacidad de importación.


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