A un mes del descarrilamiento del tren interoceánico en Nizanda, Oaxaca, familiares de las víctimas cuestionan la versión oficial que atribuye el accidente al exceso de velocidad. La FGR investiga el hecho ocurrido el 28 de diciembre de 2025, con 14 fallecidos.
Nizanda, Oaxaca. — Un mes después del descarrilamiento del tren interoceánico ocurrido en el poblado de Nizanda, Oaxaca, persisten las dudas sobre las causas reales del accidente que dejó 14 personas muertas y decenas de heridas. La reciente detención del maquinista, Felipe de Jesús D.G., y el pronunciamiento de la Fiscalía General de la República han generado cuestionamientos entre los familiares de las víctimas.
La titular de la Fiscalía General de la República, Ernestina Godoy, informó que la causa del siniestro fue el exceso de velocidad. Sin embargo, esta conclusión es puesta en entredicho por Ares Edgardo Jiménez del Toro, tío del periodista fallecido Israel Enrique Gallegos Soto, quien considera que la investigación aún deja cabos sueltos. A su juicio, los testimonios disponibles no coinciden con la versión oficial.
Jiménez del Toro, exferrocarrilero de 71 años, señaló que la esposa de su sobrino, sobreviviente del accidente, relató que el tren circulaba a una velocidad normal. Esta discrepancia, afirma, hace necesario profundizar las indagatorias para esclarecer responsabilidades sin apresurar conclusiones. Para el familiar, la gravedad del hecho exige una revisión técnica exhaustiva.
El descarrilamiento ocurrió a las 09:55 horas del 28 de diciembre de 2025, cuando el tren transitaba por la línea Z del ferrocarril. Entre las víctimas hubo mujeres, niñas y adultos mayores. Israel Enrique Gallegos Soto viajaba junto con su esposa, Karen Leyva, tras abordar el convoy en la estación de Salina Cruz con destino a Matías Romero. Eran recién casados y estaban a punto de concluir su trayecto.
El exferrocarrilero recordó que en el pasado existían protocolos estrictos de supervisión de vías, durmientes y velocidad, con personal asignado antes y después de cada recorrido para prevenir accidentes. Desde su experiencia, la ausencia o falla de estos controles también debe ser considerada dentro de la investigación.
Para las familias, el caso no puede minimizarse. Catorce vidas se perdieron y las secuelas permanecen entre los sobrevivientes. A un mes del accidente, la exigencia es una investigación completa, transparente y sin distinciones, que permita conocer qué ocurrió realmente en Nizanda.


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