Los sicarios del CJNG filmaron la trampa antes de detonarla. El capitán Leonel Cardoso Gómez, coordinador del Batallón de Seguridad en Carreteras de la Guardia Nacional, se acercó a inspeccionar una camioneta abandonada en San Juan de los Lagos. Segundos después, la explosión.
RG Jalisco — No fue una emboscada improvisada. Fue una ejecución planificada, filmada y detonada a distancia. El domingo 22 de febrero, en el municipio de San Juan de los Lagos, Jalisco, sicarios del Cártel Jalisco Nueva Generación colocaron una camioneta pick-up cargada con explosivos en una ruta donde sabían que transitaría personal de la Guardia Nacional. Dos hombres huyeron del vehículo al momento en que se aproximaba el convoy. Lo que siguió quedó grabado en el propio video de los atacantes: la voz de uno de los sicarios, en espera, susurra mientras observa: "Mira, ya se paró, ya se paró. Ya se pararon. Aguanta, aguanta… ya." La detonación fue inmediata. La camioneta explotó con el capitán Leonel Cardoso Gómez a metros de distancia.
Cardoso Gómez era coordinador del Batallón de Seguridad en Carreteras e Instalaciones de la Guardia Nacional con sede en Aguascalientes. El domingo se encontraba brindando apoyo en San Juan de los Lagos como parte del despliegue de contención ordenado tras el operativo de Tapalpa. Según el diario Reforma, al desplazarse hacia un cuartel que había sido atacado por sicarios como parte de las represalias del CJNG, su unidad se encontró con la camioneta abandonada. El protocolo de inspección lo acercó al vehículo. Los atacantes esperaban exactamente eso. Además del capitán, resultaron heridos la teniente Edereidian Milagros Juárez, el elemento Alejandro Omar Nuño y el soldado Ricardo Cipriano Sánchez.
El uso de un coche bomba con detonación remota y registro audiovisual propio de los atacantes representa una escalada táctica que va más allá de las represalias convencionales del crimen organizado. El video no es evidencia accidental: es un mensaje deliberado. El CJNG no solo ejecutó la trampa; la documentó para su difusión, con la misma lógica con que las organizaciones terroristas registran sus operaciones de alto impacto. Esa decisión editorial —filmar, editar, difundir— describe a una organización que gestiona su violencia como instrumento de comunicación política tanto como de control territorial. El objetivo no era solo matar al capitán Cardoso: era demostrar capacidad de represalia quirúrgica contra elementos identificados de las fuerzas federales.
El ataque en San Juan de los Lagos se inscribe en el patrón de las 27 agresiones contra la autoridad registradas ese domingo en múltiples estados, de las cuales Jalisco concentró las de mayor letalidad. Pero el coche bomba con filmación propia ocupa una categoría distinta dentro de ese inventario: implica planificación previa, conocimiento de las rutas de desplazamiento del personal militar, capacidad de fabricación o adquisición de explosivos de suficiente potencia, y una estructura de comunicación interna que coordinó la trampa, la vigilancia y la detonación en tiempo real. Todo ello ocurrió en un municipio bajo despliegue federal activo, el mismo día en que el gobierno informaba que la situación se estabilizaba.
La muerte del capitán Leonel Cardoso Gómez y las heridas de sus compañeros no son una estadística dentro del saldo del operativo. Son la demostración más precisa del costo real de la respuesta del CJNG: una organización que, incluso en crisis de liderazgo, tiene capacidad de identificar objetivos, tender trampas, filmar su ejecución y difundir el resultado. Esa capacidad no desaparece con la muerte de El Mencho. Se hereda. Y en las próximas semanas, mientras la estructura del cártel define quién manda, esa capacidad —probablemente— seguirá activa en manos de quienes compiten por el control.


0 Comentarios