Cuando Andrés Manuel López Obrador minimizó el robo de combustible como "unos tubitos que están metiendo en los ductos", no anticipó —o quizá sí— que ese fenómeno se convertiría en el mecanismo de financiamiento político más grande en la historia moderna de México.
RG Revista — Lo que el expresidente presentó como un problema menor de infraestructura resultó ser la columna vertebral que sostuvo la expansión territorial de Morena entre 2021 y 2024. El epicentro de esta red no era un ducto de Pemex, sino una casa en San Pedro Garza García, Nuevo León. Ahí, Sergio Carmona, conocido como "El Rey del Huachicol", operaba un sistema que combinaba ingeniería criminal con disciplina corporativa: cada reunión con cada candidato político era grabada en video. Cada entrega de dinero, documentada. Cada compromiso, archivado. Cuando fue asesinado el 22 de noviembre de 2021 en una barbería de ese mismo municipio —días después de haber contactado a la DEA— dejó un legado explosivo: más de 60 millones de dólares en cuentas en Islas Caimán, Países Bajos y Bermudas, y "un par de cientos de videos" que ahora están en poder de autoridades estadounidenses.
El sistema funcionaba con precisión industrial. Ricardo Peralta Saucedo, quien fuera administrador general de aduanas del SAT al inicio del sexenio de López Obrador, controlaba los puntos de entrada y salida del país. Cesado en junio-julio de 2019 por razones nunca explicadas públicamente, Peralta fue reubicado como subsecretario de Gobernación, desde donde operó junto con Sergio Carmona la instalación de decenas de gobernadores en 2021, particularmente en la costa del Pacífico. El dinero no provenía de cuotas partidistas ni de militancia: provenía del robo sistemático de combustible, del control de aduanas y del tráfico de precursores químicos para fentanilo.
El muelle de Tampico se convirtió en otra pieza clave. Eduardo Laguna, concesionario del puerto, facilitaba la llegada de buques cargados con combustible robado. Las navieras investigadas por la Fiscalía General de la República pertenecían a Saúl Vero Ochoa y Juan Pablo Vega Arriaga, ambos compadres de Adán Augusto López, entonces gobernador de Tabasco y posteriormente secretario de Gobernación. No eran empresarios con vínculos ocasionales al poder: eran socios operativos de un sistema que movía miles de millones de pesos.
El Departamento del Tesoro de Estados Unidos identificó a César Morfín Morfín, alias "El Primito", como el epicentro del huachicol fiscal. Morfín no solo operaba el robo de combustible: administraba su conversión en recursos políticos. Y en esa conversión, un personaje resultó fundamental: Daniel Flores, el financiero de la precampaña presidencial de Adán Augusto López, quien manejaba 27,000 millones de pesos. Flores murió en un accidente aéreo en el Golfo de México apenas tres minutos después de despegar, luego de haber tenido una discusión con Adán Augusto. Su imperio, Grupo Industrial Proyecto, terminó en manos de Amílcar Olán, prestanombres de Andy López Beltrán, hijo del expresidente.
La estela de sangre del huachicol fiscal incluye más de 10 asesinatos. Arnoldo Ramírez, heredero de Carmona, fue desbarrancado en Colima. El almirante Rubén Guerrero, quien denunció la corrupción de los Farías y de Eduardo Laguna, fue asesinado después de que sus superiores compartieran su ubicación. Yanet Nava Ramos, delegada de la FGR en Colima y encargada de investigar el contrabando de hidrocarburos, también fue eliminada. El patrón es claro: quien investiga, muere. Quien denuncia, muere. Quien hereda información comprometedora, muere.
Los recursos del huachicol no se dispersaban al azar. Mario Delgado, presidente de Morena entre 2020 y 2024, fungía como operador central junto con Erasmo González, actual alcalde de Ciudad Madero, Tamaulipas. Recibían de Peralta, de Carmona y de "todo este elenco de personajes huachicoleros" los recursos para "veintitantas candidaturas" en 2021 y el financiamiento de la campaña presidencial de 2024. Delgado, quien llegó a la dirigencia de Morena mediante sobornos repartidos en un departamento de Lomas de Chapultepec —según denuncia de Porfirio Muñoz Ledo— no solo distribuía dinero: también quedaba documentado recibiéndolo en los videos de la casa de Carmona, "sentado en la sala, recibiendo y repartiendo el pastel de los dineros sucios del huachicol y del crimen organizado".
El hermano de Sergio Carmona, Julio Carmona, se convirtió en testigo protegido ante autoridades estadounidenses. Entregó un paquete de videos que ahora forma parte de investigaciones federales. Se habla de que cada candidato tiene su propio registro: llegada, recepción de recursos, compromisos adquiridos. Un archivo que no solo documenta corrupción, sino que prueba cómo el crimen organizado instaló un sistema político completo.
Lo que AMLO describió como "unos tubitos" resultó ser el fenómeno de corrupción y colusión política que ahora amenaza con dar al traste con el sistema completo de la cuarta transformación. Porque cuando el financiamiento de un partido proviene del crimen organizado, combatir al crimen organizado implica desfinanciar —y destruir— al partido. Y esa es una ecuación que Claudia Sheinbaum aún no resuelve, mientras Washington observa los videos, congela cuentas y presiona para extradiciones.


0 Comentarios