El 3 de febrero de 2025, una imagen apareció en los archivos públicos del caso Epstein que resumió en un solo fotograma la caída de un titán político británico: Peter Mandelson, uno de los arquitectos del New Labour de Tony Blair, Lord de la Cámara Alta, aparecía en ropa interior en lo que parecía ser una de las residencias de Jeffrey Epstein.
RG Revista — Dos días después, Mandelson renunció a la Cámara de los Lores y al Partido Laborista. Una semana más tarde, la Policía Metropolitana de Londres anunció una investigación penal en su contra por presunta filtración de información confidencial del mercado al delincuente sexual convicto.
A miles de kilómetros, en Oslo, la princesa heredera Mette-Marit de Noruega emitió un comunicado expresando su "profunda simpatía y solidaridad" con las víctimas de Epstein y admitiendo que su relación con él era "simplemente vergonzoso". En Bratislava, Miroslav Lajčák renunció como asesor de seguridad nacional de Eslovaquia tras la revelación de mensajes de texto explícitos con Epstein sobre "juegos" con mujeres.
La pregunta resuena en las capitales europeas: ¿Por qué el continente que se enorgullece de sus instituciones democráticas y su transparencia produjo tantas figuras vinculadas a un depredador sexual convicto? Y más importante aún: ¿Por qué las respuestas han sido tan dispares?
El caso Mandelson: El poder toca fondo
Peter Mandelson no era un político cualquiera. Apodado el "Príncipe de las Tinieblas", fue una de las mentes más brillantes y controvertidas de la política británica durante tres décadas. Arquitecto de la transformación del Partido Laborista en New Labour, Secretario de Negocios durante la crisis financiera de 2008, Comisionado Europeo de Comercio. Un hombre que caminaba en los pasillos del poder con la confianza de quien los conocía íntimamente.
Los archivos Epstein revelan que esa confianza se extendió a lugares que ahora parecen indefendibles.
El primer contacto documentado entre Mandelson y Epstein data de 2009, un año después de que Epstein se declarara culpable de solicitar prostitución a una menor en Florida. En ese momento, la condena de Epstein era información pública. Los medios británicos habían cubierto el caso. No había excusa de ignorancia.
Sin embargo, en abril de 2009, hay una solicitud en los correos electrónicos para reunirse con Epstein para "tomar una taza de té rápidamente", que incluye las líneas: "Mi querido, espectacular y especial amigo Jeffrey. Eres una leyenda y estoy muy orgullosa de ti". El lenguaje no es el de un contacto profesional ocasional. Es el de una amistad personal.
Según los extractos bancarios publicados en los archivos, Epstein realizó pagos por valor de 75,000 dólares a cuentas vinculadas a Mandelson, entre ellas la de su pareja, Reinaldo Avila da Silva. En 2009, Da Silva envió un correo electrónico solicitando "cualquier ayuda que puedas brindarme". Epstein respondió: "Te transferiré el importe del préstamo de inmediato".
Otro intercambio de correos electrónicos parece mostrar a Epstein organizando el alojamiento de Mandelson en uno de sus apartamentos de Nueva York, con Epstein escribiendo: "Encantado de recibirte y lamento no estar allí".
Cuando los primeros lotes de archivos Epstein mencionaron a Mandelson en noviembre de 2024, guardó silencio. Cuando la imagen en ropa interior apareció en enero de 2025, ese silencio ya no era sostenible.
Mandelson reiteró su pesar por "haber conocido a Epstein" y por haber mantenido su relación con él tras su condena. Ha declarado a la BBC que nunca fue "culpable ni cómplice" de los crímenes de Epstein. "Como todos los demás, me enteré de la verdad sobre él después de su muerte", afirmó.
Pero es su defensa sobre el propósito de la relación lo que resulta más notable. La BBC entiende que el político sostiene que no actuó de forma delictiva ni con fines de lucro personal. Argumenta que buscó los conocimientos de Epstein por motivos de interés nacional durante la crisis financiera mundial de 2008.
Esta justificación plantea más preguntas de las que responde. Epstein no era economista. No era regulador financiero. Era un financiero con una condena por delitos sexuales contra menores. ¿Qué conocimientos únicos poseía que justificaran que un Secretario de Negocios del gobierno británico mantuviera contacto regular con él?
La investigación
La Policía Metropolitana ha iniciado una investigación penal contra Mandelson tras las acusaciones de haber filtrado información confidencial del mercado a Epstein. No ha respondido a las acusaciones específicas de filtración, pero la naturaleza de la investigación sugiere que las autoridades consideran que hay suficiente evidencia preliminar para justificar una indagación formal.
Mandelson dimitió de la Cámara de los Lores y del Partido Laborista, un movimiento que algunos interpretan como admisión tácita de que su posición se había vuelto insostenible. Para un hombre que sobrevivió a dos renuncias ministeriales previas en su carrera y regresó cada vez, esta tercera caída parece definitiva.
Realeza: Dos casos, dos respuestas
El caso de la princesa Mette-Marit de Noruega
Cientos de los nuevos archivos publicados mencionan a la princesa heredera de Noruega Mette-Marit. La correspondencia revela una relación que, aunque no hay evidencia de actividad criminal, muestra un nivel de intimidad que la propia princesa ahora reconoce como inapropiado.
Se ha sabido que Mette-Marit se alojó en la casa de Epstein en Palm Beach durante cuatro noches en enero de 2013 mientras él no estaba allí. Los correos electrónicos muestran que en octubre de 2012 él le planteó que estaba "buscando esposa".
En otros correos electrónicos enviados desde una cuenta oficial, ella le dice a Epstein "me estimulas el cerebro" y le pregunta "¿qué tienes que hacer además de verme?". En uno de los intercambios más peculiares, le preguntó a Epstein si era "inapropiado" que una madre le sugiriera a su hijo de 15 años un papel pintado con dos mujeres desnudas cargando una tabla de surf.
El tono de los correos sugiere una relación de consejería o mentoría, aunque el contexto —un delincuente sexual convicto aconsejando a una princesa heredera sobre decoración para su hijo adolescente— resulta profundamente perturbador en retrospectiva.
La respuesta del Palacio Real de Noruega contrasta marcadamente con otras instituciones de realeza. En lugar de minimizar o negar, emitieron un comunicado directo reconociendo los hechos.
El palacio declaró a la BBC que la princesa Mette-Marit siempre había sido abierta sobre sus encuentros con Epstein entre 2011 y 2013, y publicó un comunicado en el que la princesa expresa su "profunda simpatía y solidaridad" con las víctimas de Epstein, así como su "falta de criterio y arrepentimiento... es simplemente vergonzoso".
No hubo intentos de justificar la relación como necesaria para asuntos de estado o de interés nacional. Solo un reconocimiento claro: fue un error de juicio, y las víctimas de Epstein merecen simpatía.
Andrés Mountbatten-Windsor: Resistencia institucional
En contraste con la apertura noruega, el caso del expríncipe Andrés ha estado marcado por la opacidad y la negación.
En la última publicación de los archivos de Epstein también se incluyen fotografías que parecen mostrar a Andrés arrodillado sobre una mujer tendida en el suelo. En dos de las imágenes se ve al expríncipe tocando en el estómago a la persona sin identificar, que está completamente vestida. Otra imagen lo muestra mirando directamente a la cámara.
No se proporciona contexto para las fotos y no está claro cuándo ni dónde fueron tomadas. BBC News se ha puesto en contacto con Mountbatten-Windsor para solicitar comentarios. Él ha negado reiteradamente cualquier delito.
El caso de Andrés es particularmente complicado porque va más allá de los nuevos archivos. Virginia Giuffre, una de las víctimas de Epstein, lo acusó específicamente de abuso sexual cuando ella era menor de edad, una demanda civil que Andrés resolvió extrajudicialmente en 2022 sin admitir responsabilidad.
Mientras la monarquía noruega abordó el tema directamente, Buckingham Palace ha mantenido un silencio institucional sobre las nuevas fotografías, refiriéndose solo a declaraciones previas en las que Andrés ha negado irregularidades.
La diferencia entre las respuestas noruega y británica es instructiva. Noruega opera bajo un modelo de monarquía moderna y transparente, donde la familia real mantiene su posición en parte debido a su voluntad de ser responsable ante el público. La princesa Mette-Marit no tiene funciones políticas, pero su papel simbólico requiere que mantenga estándares morales claros.
En contraste, Andrés, aunque despojado de sus títulos militares y patrocinios reales, sigue siendo miembro de la familia real británica, una institución con siglos de tradición de discreción y protección de sus propios miembros. La respuesta ha priorizado la protección institucional sobre la transparencia pública.
El costo reputacional ha sido diferencial. La monarquía noruega mantiene niveles altos de aprobación pública. La monarquía británica enfrenta cuestionamientos crecientes sobre su relevancia y responsabilidad en el siglo XXI.
Tres casos, tres continentes
Miroslav Lajčák (Eslovaquia): La renuncia inmediata
Un intercambio de mensajes de texto de octubre de 2018 entre Miroslav Lajčák, quien en ese momento era ministro de Asuntos Exteriores de Eslovaquia, y Epstein parece mostrar que ambos se comunicaban sobre mujeres y diplomacia.
Después de que Epstein enviara una imagen, que no se puede ver en el registro, Lajčák responde: "¿Por qué no me invitas a estos juegos? Me llevaría a la chica 'MI'". "¿Y Quién no?", contesta Epstein por mensaje de texto. "Puedes tenerlas a las dos, no soy posesivo. Y a sus hermanas".
El contenido de los mensajes es explícito y no admite interpretaciones benignas. Están hablando de mujeres como objetos. El contexto es sexual. No hay ambigüedad.
Tras la última publicación de documentos relacionados con Epstein, Lajčák renunció inmediatamente a su cargo actual como asesor de seguridad nacional de Eslovaquia. No intentó justificar los mensajes ni argumentar que habían sido sacados de contexto. Simplemente renunció. No está acusado de ningún delito, pero la renuncia reconoce implícitamente que su conducta fue inapropiada.
Ehud Barak (Israel): El pragmatismo del poder
El exprimer ministro israelí Ehud Barak es mencionado en numerosas ocasiones en los documentos relacionados con Epstein que se han publicado recientemente, lo que muestra que mantuvieron correspondencia en varias ocasiones después de que Epstein fuera condenado por delitos sexuales en Florida en 2008.
En uno de los intercambios se mencionan planes para que Barak se alojara en la residencia de Epstein en la ciudad de Nueva York en 2017, nueve años después de la condena. La correspondencia continuó hasta poco antes de la segunda detención de Epstein en 2019.
Barak ha reconocido sus interacciones habituales con Epstein, pero afirmó que nunca presenció ni participó en ningún comportamiento o fiesta inapropiados. Su defensa se ha centrado en la distinción entre conocer a alguien y participar en sus crímenes.
A diferencia de Mandelson o Lajčák, Barak no ha enfrentado consecuencias políticas significativas en Israel. No ha renunciado a ningún cargo (aunque está retirado de la política activa). No ha enfrentado investigaciones criminales relacionadas con su asociación con Epstein.
La diferencia puede atribuirse en parte al contexto político israelí, donde Barak es visto como una figura de seguridad nacional, y en parte a la ausencia de evidencia de participación directa en actividades criminales. Pero también refleja una tolerancia diferente al escándalo en diferentes culturas políticas.
Andrés Pastrana (Colombia): Caso sin resolver
Los documentos recientemente desclasificados sobre Jeffrey Epstein incluyen 37 archivos desencriptados con menciones a Andrés Pastrana, que fue presidente de Colombia entre 1998 y 2002.
El material recoge intercambios de correos electrónicos de comienzos de los años 2000 con Ghislaine Maxwell, entonces colaboradora cercana de Epstein, en los que se habla de viajes de Pastrana a Estados Unidos y de la coordinación de su transporte a su llegada a Nueva York.
Aparece su nombre en listados de encuentros y traslados compartidos con otras figuras públicas vinculadas al círculo de Epstein, entre ellas un exasesor de seguridad nacional de la Casa Blanca y uno de los abogados que integraron la defensa del magnate.
Según la transcripción de una de las entrevistas incluida en los archivos, Epstein fue preguntado específicamente por una posible vinculación de Pastrana con casos de abusos de menores y optó por no contestar. Esta no respuesta es significativa: Epstein típicamente negaba acusaciones que consideraba falsas, pero optó por el silencio cuando se le preguntó sobre Pastrana.
De acuerdo con los textos, Maxwell declaró en una entrevista posterior que mantuvo trato personal con Pastrana y que visitó Colombia por invitación suya a comienzos de la década de 2000.
El exmandatario ha señalado anteriormente que conoció a Epstein en un evento público en Irlanda y ha negado haber viajado a la isla privada donde ocurrieron los abusos. No ha enfrentado consecuencias políticas en Colombia, donde mantiene presencia en el debate público aunque retirado de cargos oficiales.
Sarah Ferguson: El silencio de la exrealeza
Sarah Ferguson, exesposa de Andrés Mountbatten-Windsor, conocida como Fergie, también aparece mencionada en varios correos electrónicos, incluso cuando Epstein aún estaba bajo arresto domiciliario.
Un correo electrónico de una cuenta que se cree que pertenece a Epstein expresa: "Creo que Fergie ahora puede decir: 'No soy una pedófila'". El significado de este comentario no está claro, pero su tono sarcástico sugiere una familiaridad considerable.
En otro intercambio de correos electrónicos de abril de 2009 hay una solicitud para reunirse con Epstein para "tomar una taza de té rápidamente", que incluye las líneas: "Mi querido, espectacular y especial amigo Jeffrey. Eres una leyenda y estoy muy orgullosa de ti".
Los correos electrónicos no indican ninguna irregularidad más allá del pobre juicio de mantener una relación amistosa con un delincuente sexual convicto. La BBC se ha puesto en contacto con Ferguson para obtener una respuesta, pero al momento de esta publicación no ha emitido comentarios públicos sobre su aparición en los archivos.
Patrones europeos
Al examinar los casos europeos en conjunto, emergen varios patrones claros:
Europa del Norte (Noruega, potencialmente Eslovaquia) ha mostrado mayor disposición a la transparencia y la responsabilidad. Las renuncias han sido rápidas, las disculpas directas.
Reino Unido ha mostrado un patrón de resistencia institucional, particularmente en el caso de la familia real. La respuesta ha priorizado la protección de la institución sobre la rendición de cuentas individual.
Europa del Este/Eslovaquia: Respuesta rápida de renuncia sin intentos de justificación.
Las figuras con afiliaciones institucionales fuertes (monarquía británica) han enfrentado menos consecuencias que aquellas en posiciones políticas más vulnerables (ministros, asesores).
Prácticamente todas las relaciones documentadas continuaron después de 2008, después de la condena de Epstein. Esto elimina la defensa de "no sabía". La información era pública. La decisión de continuar la relación fue consciente.
¿Por qué tantas figuras europeas mantuvieron relaciones con Epstein después de 2008? La condena fue pública. Los medios cubrieron el caso extensamente. ¿Qué ofrecía Epstein que valía el riesgo reputacional de asociarse con un delincuente sexual convicto?
¿Qué sabían las instituciones —monarquías, partidos políticos, gobiernos— sobre las asociaciones de sus miembros con Epstein? ¿Hubo advertencias ignoradas? ¿Preocupaciones silenciadas?
Y quizás más importante: ¿Qué dice sobre nuestras instituciones democráticas que tantas figuras de poder pudieran mantener estas asociaciones durante años sin consecuencias, hasta que archivos judiciales las hicieron imposibles de negar?
Los archivos Epstein han obligado a Europa a mirarse en un espejo incómodo. El continente que se enorgullece de sus valores democráticos, su compromiso con los derechos humanos, su transparencia institucional, ha descubierto que sus élites no fueron inmunes al atractivo del poder y la influencia que Epstein representaba.
Las respuestas han variado, pero un patrón es claro: donde las instituciones son fuertes y la presión pública es sostenida, las consecuencias han seguido. Donde las instituciones protegen a sus propios o la opinión pública es más tolerante al escándalo, las figuras implicadas han podido resistir.
Para las víctimas de Epstein, muchas de ellas europeas, estas disparidades en la responsabilidad deben resultar particularmente dolorosas. La justicia no es uniforme. El poder protege de manera desigual.





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