La madrugada del 14 de febrero, Gisele Ortiz Carreto, Joaquín Wirth García y Emmanuel Esteban Campaña Sánchez fueron rafagueados a la salida del bar Sala de Despecho en Angelópolis, Puebla. Cinco personas más resultaron heridas en un ataque perpetrado por cuatro sicarios en motocicleta que dispararon durante dos minutos contra los jóvenes egresados del Colegio Americano.
Angelópolis, Puebla. — Lo que comenzó como una celebración entre amigos del Colegio Americano terminó en tragedia cuando dos de los tres jóvenes profesionistas fueron ejecutados a balazos frente a la Estrella de Puebla. El ataque ocurrió entre la madrigada del sábado 14 de febrero de 2026, justo cuando las víctimas salían del bar Sala de Despecho en la zona de Angelópolis, una de las áreas más concurridas de la capital poblana.
Gisele Ortiz Carreto, de 33 años y egresada de la Licenciatura en Psicología de la Universidad Iberoamericana Puebla, fue una de las víctimas mortales. Junto a ella perdieron la vida Joaquín Wirth García, arquitecto de 34 años egresado de la UDLAP. Emmanuel Esteban Campaña Sánchez, de 28 años permanece herido. Los tres se dirigían a abordar una camioneta Mercedes Benz blanca cuando cuatro hombres a bordo de dos motocicletas abrieron fuego de forma indiscriminada.
El ataque dejó además cinco personas heridas: Jennifer (28 años, herida en cuello), Diego Cobian (18 años, herida en pierna), José Luis (56 años, impactos en tórax y brazo), Jaime (55 años, bala en tórax) y Enrique Solá Benítez (29 años, herida en cuello). Este último, arquitecto y propietario de un despacho, ha sido señalado por fuentes policiales como el posible objetivo del ataque, aunque permanece hospitalizado en estado reservado. La ráfaga de balas se prolongó por aproximadamente dos minutos, alcanzando no solo a quienes salían del bar sino también a cadeneros, meseros y vehículos estacionados en la zona.
Testigos relataron que mientras las detonaciones resonaban en Osa Mayor, personas dentro del establecimiento escucharon gritos ordenando tirarse al piso. Algunos lograron huir gateando para evitar ser alcanzados por los proyectiles. Dos de las víctimas mortales fueron encontradas sin vida dentro de la camioneta blanca, mientras que la tercera quedó sobre el pavimento a un costado del vehículo. La Universidad Iberoamericana y la UDLAP emitieron comunicados condenando el asesinato de sus egresados y exigiendo justicia para las familias afectadas.
El ataque en una zona considerada segura expune con crudeza la actual fragilidad del tejido social en Puebla. La Fiscalía General del Estado abrió una carpeta de investigación por homicidio casi siete horas después del crimen, mientras las autoridades desplegaban operativos para capturar a los responsables. El hecho dejó en evidencia que la violencia puede irrumpir en cualquier espacio, sin importar el perfil socioeconómico de las víctimas o la vigilancia en zonas comerciales de alta plusvalía.


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