La Reforma Electoral de Claudia Sheinbaum pende de un hilo: Morena no tiene mayoria calificada sin el PVEM y el PT. El amor de los aliados se vende caro. La aritmetica del poder hoy pesa más que la austeridad o la democracia misma.

CDMX — La narrativa oficial intenta barnizar con diplomacia lo que en el fondo es una fractura por intereses de supervivencia. Ricardo Monreal, coordinador de la bancada de Morena, ha admitido que la Reforma Electoral impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum se encuentra en un estado de parálisis temporal o sub judice. El motivo no es la resistencia de la oposición, sino un "desarreglo" con sus propios aliados: el PVEM (Partido Verde Ecologista de México) y el PT (Partido del Trabajo).

El contraste es punzante. Mientras el discurso de la Presidencia de la República se centra en la austeridad —argumentando que el costo de las campañas y el gasto electoral es un agravio en épocas difíciles—, sus aliados parecen priorizar la protección de sus cuotas de poder. La propuesta, que mantiene la fórmula de 300 diputados de mayoría y 200 plurinominales pero bajo una nueva fórmula de elección, toca el nervio más sensible de los partidos satélites: su representación garantizada y su financiamiento.

Desde una perspectiva democrática, el retraso de la iniciativa revela dos realidades inquietantes:

  • La Aritmética sobre la Deliberación: Monreal es tajante al reconocer que, sin el PVEM y el PT, Morena carece de la mayoría calificada (dos terceras partes) necesaria para una reforma constitucional. La reforma no se detiene por un debate de principios con la ciudadanía, sino por una negociación de cúpulas.
  • La Incertidumbre del Parlamento Abierto: A pesar de las promesas de consulta pública y diálogos ciudadanos, el coordinador parlamentario dejó en duda la realización de estos mecanismos, delegando la decisión al Congreso y abriendo la puerta a un posible procesamiento "fast-track".

La presidenta Claudia Sheinbaum ha decidido otorgar un "espacio" para que Alberto Anaya (PT) y Jorge Emilio González (PVEM) definan su postura. Sin embargo, el fondo del asunto permanece inalterado: ¿se busca una reforma para fortalecer la representación ciudadana o para ajustar el presupuesto a conveniencia del bloque en el poder? Por ahora, la reforma no "muere", pero se mantiene suspendida en el limbo de las lealtades negociadas, esperando a ver si el "esfuerzo institucional" de la mandataria logra doblar la voluntad de quienes, según Monreal, "venden caro su amor".

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