Mientras El Mencho caía herido en la sierra de Tapalpa, El Tuli coordinaba desde El Grullo, Jalisco bloqueos, incendios y ataques, ofreciendo 20,000 pesos por cada soldado asesinado. Era la caja de guerra y la memoria operativa del CJNG.

RG Jalisco — Mientras el operativo en Tapalpa se desarrollaba y el país comenzaba a conocer la noticia de la caída de El Mencho, a poco más de cien kilómetros de distancia de la capital tapatía, en el municipio de El Grullo, Jalisco, otro hombre operaba sin pausa. Su nombre en clave: El Tuli. Su rol: activar la respuesta del Cártel Jalisco Nueva Generación en tiempo real. Su herramienta: dinero, comunicaciones y una red de operadores dispuestos a convertir carreteras en campos de guerra.

Según el informe del General Ricardo Trevilla Trejo, El Tuli era el operador logístico y financiero del CJNG, además de la principal persona de confianza de Nemesio Oseguera Cervantes. Desde su posición en El Grullo, coordinó de manera activa los bloqueos sobre vías de comunicación, la quema de vehículos, los ataques a instalaciones de la Guardia Nacional y del Ejército, y los incendios a negocios y oficinas gubernamentales que se registraron a lo largo del domingo en múltiples estados. No improvisaba: gestionaba. Y pagaba: 20,000 pesos por cada militar asesinado.

La oferta de recompensa por elementos de las fuerzas armadas es, en términos de inteligencia criminal, uno de los indicadores más precisos de una organización con recursos, estructura y cadena de mando funcional. No es el grito de una organización en colapso; es la instrucción calculada de quien administra un presupuesto de guerra. El hecho de que El Tuli portara al momento de su muerte 7.2 millones de pesos y 965,000 dólares americanos confirma que era, también, la caja de liquidez inmediata del cártel para operaciones de campo.

La inteligencia militar lo localizó mientras aún coordinaba las acciones. Una unidad aeromóvil de fuerzas especiales de la Brigada de Fusileros Paracaidistas fue desplegada hacia El Grullo. Al detectar su presencia, El Tuli intentó escapar a bordo de un vehículo y abrió fuego contra el personal militar. La respuesta fue letal. Murió en el lugar. El dinero, las armas y el vehículo fueron asegurados.

Su muerte el mismo día que la de El Mencho no es un detalle operativo menor. El Tuli era, en la práctica, el mecanismo de continuidad del cártel: el hombre que sabía dónde estaba el dinero, quién movía qué y cómo se sostenía la estructura cuando el jefe no podía ser contactado. Con ambos fuera, el CJNG enfrenta no solo un vacío de liderazgo, sino una interrupción en la memoria operativa que tomará tiempo reconstruir. El riesgo prospectivo más inmediato es precisamente ese proceso de reconstrucción: los reacomodos internos dentro de los cárteles históricamente han precedido oleadas de violencia entre facciones que disputan el control. Jalisco y sus estados de influencia deberán ser monitoreados con atención sostenida en los próximos meses.

Perfil operativo de El Tuli

EL TULI — OPERADOR DEL CJNG
Alias
El Tuli / Hugo H.
Rol dentro del CJNG
Operador logístico, financiero y mando de campo
Vínculo con El Mencho
Principal persona de confianza
Ubicación al momento
El Grullo, Jalisco
Acciones coordinadas
Bloqueos, incendios, ataques a GN y Ejército
Recompensa ofrecida
$20,000 pesos por cada militar asesinado
Efectivo asegurado
$7.2 mdp + $965,000 USD
Causa de muerte
Abatido al resistir la detención

el tuli, cjng, cartel jalisco nueva generacion, el grullo jalisco, brigada de fusileros paracaidistas, guardia nacional, ejercito mexicano, bloqueos carreteros, recompensa militares, lavado de dinero, logistica criminal, el mencho, reacomodos cjng