La ruptura del pacto de seguridad firmado en Doha en 2025 desató una guerra abierta entre Pakistán y Afganistán. El choque involucra al TTP, bombardeos transfronterizos y el uso de armamento abandonado por EE.UU., elevando la tensión en una frontera históricamente inestable.
RG Revista — La frontera entre Afganistán y Pakistán, marcada por décadas de desconfianza y conflictos cruzados, se ha convertido en escenario de una guerra abierta entre antiguos aliados. Cinco años después del retorno de los talibanes al poder en Kabul y de que Islamabad impulsara su reconocimiento internacional, la relación bilateral colapsó bajo el peso de acusaciones mutuas y operaciones militares directas.
El detonante inmediato fue la ruptura del acuerdo de seguridad firmado en Doha en octubre de 2025, que buscaba contener la violencia transfronteriza. Kabul se comprometía a neutralizar a grupos insurgentes activos desde su territorio, mientras Islamabad frenaría los bombardeos. El núcleo de la disputa es el Tehreek-e-Taliban Pakistan (TTP), organización insurgente que ha intensificado sus ataques en suelo paquistaní desde 2021, tras el retorno talibán al poder. Islamabad acusa a Kabul de brindar refugio a sus combatientes; los talibanes afganos rechazan esa versión.
La semana pasada, el Ejército paquistaní lanzó ataques aéreos contra presuntos campamentos del TTP en Afganistán, cruzando lo que Kabul considera una violación directa de su soberanía. El gobierno talibán denunció víctimas civiles y respondió con un asalto coordinado contra puestos fronterizos paquistaníes, empleando armamento y equipos abandonados por Estados Unidos en 2021. La escalada incluyó nuevos bombardeos y movilización de tropas en la línea limítrofe.
El conflicto se agrava por factores políticos y sociales. Pakistán aceleró la deportación de más de un millón de refugiados afganos, presionando la economía de Kabul. Paralelamente, combatientes talibanes intensificaron acciones contra la valla erigida a lo largo de la Línea Durand, frontera establecida en 1893 durante el Imperio británico y nunca plenamente aceptada por Afganistán. Con Islamabad como potencia nuclear y los talibanes fuertemente armados, la confrontación transforma la histórica disputa fronteriza en un foco de inestabilidad regional de alto riesgo.


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