La batalla interna en Morena enfrenta a radicales ideológicos contra pragmáticos negociadores "gentiles". Con investigaciones en Estados Unidos contra la élite de "los puros" y Claudia Sheinbaum atrapada entre Washington y la ortodoxia, el futuro del partido pende de un hilo.

RG Revista — Desde hace cinco meses, al menos, se registran hechos sobre la guerra civil interna en Morena que se intensifica cada semana. No se trata de diferencias menores ni de disputas coyunturales por cargos. Parte de una fractura ideológica profunda entre dos proyectos irreconciliables de nación: "los puros", el ala radical de extrema izquierda que capturó el poder durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, y "los gentiles", aquellos pragmáticos que apostaron por tender puentes, negociar con opositores y evitar la confrontación permanente.

La élite de "los puros" tiene nombres y poder real. Jesús Ramírez Cuevas, actual jefe de asesores de la presidenta Claudia Sheinbaum, controló durante seis años la narrativa presidencial a través de las mañaneras, insertando temas de su interés personal y político. Adán Augusto López, hoy degradado tras pedir licencia como líder de Morena en el Senado. Andy López Beltrán y su hermano Gonzalo, quienes enfrentan presiones para que Andy abandone la Secretaría de Organización del partido y se refugie en Tabasco. A ellos se suman los los Batres, los Moneros y "las bases fundadoras".

Este grupo radicalizó progresivamente al gobierno, rechaza cualquier negociación con Washington y defiende posiciones ideológicas sobre Cuba y Venezuela por encima de los intereses nacionales. El caso del maíz transgénico ejemplifica su modus operandi: manejado con sesgo ideológico, puso en riesgo la firma del T-MEC y obligó a la Presidencia a dar reversa mediante una fe de erratas. En el decreto del Sindicato Mexicano de Electricistas, Jesús Ramírez se asumió como negociador del régimen en una maniobra que habría costado al erario 27,000 millones de pesos en pagos hasta el año 2086, beneficiando a apenas 7,000 trabajadores cuando ese monto equivale a las pensiones de 600,000 mexicanos.

Pero el problema más grave es que la mayoría de la élite de "los puros" está siendo investigada en Estados Unidos. En cortes de Nueva York y Texas avanzan pesquisas por lavado de dinero y financiamiento electoral ilegal. El nombre de Jesús Ramírez Cuevas aparece ya en documentos anexos a investigaciones que vinculan a Sergio Carmona, el rey del huachicol asesinado en noviembre de 2021, con un esquema para distribuir miles de millones de pesos del contrabando de gasolina hacia campañas de Morena en Tamaulipas, Sinaloa y Sonora. Informes reservados del Estado mexicano ubican a Ramírez en varios encuentros con Carmona antes de su ejecución. Aún no hay procesos formales, pero las investigaciones avanzan mientras las fiscalías mexicanas guardan silencio.

En el otro bando, "los gentiles" representan el pragmatismo político. Julio Scherer Ibarra, exconsejero jurídico que fungió como consigliere presidencial durante tres años, operaba reformas y manejaba la línea directa con opositores para evitar confrontaciones innecesarias. Omar García Harfuch, quien hoy encabeza la lista de enemigos de "los puros" por su línea dura de seguridad combinada con pragmatismo político. César Yáñez, cuya salida tras la famosa boda marcó el punto de quiebre: con él todo era diferente, otro AMLO, otra Beatriz, otro Andy. Su reemplazo por Jesús Ramírez cambió radicalmente la dinámica del poder.

La presidenta Claudia Sheinbaum está atrapada en esta batidora. Por un lado, Washington y las voces "gentiles" le piden hacer tratos para que no se caiga el T-MEC. Por el otro, "los puros" exigiendo mantener la ortodoxia ideológica. El resultado es un gobierno que "no es su gobierno", sino la continunación de AMLO. Sheinbaum, de los puros, defiende a Jesús Ramírez —dijo que no tiene por qué renunciar— mientras se deshace de otros lastres. Los pesos pesados de Morena están ocupados salvando sus propios cuellos. Solo Ricardo Monreal, otro de los "gentiles" se ha autoproclamado oficiador de acuerdos en medio del caos.

La publicación este 11 de febrero del libro Ni venganza ni perdón de Julio Scherer Ibarra y Jorge Fernández Menéndez agrega combustible al incendio. Documenta desde dentro esta batalla y expone que la división no es coyuntural: es la lucha por definir qué es Morena, si un proyecto radical de confrontación o un gobierno que negocia con la realidad. La respuesta determinará en poco tiempo el futuro de México.

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