Un intento de linchamiento en Santiago Michac, municipio de Nativitas, y el robo de una motocicleta en el centro de Apizaco exhibieron la crisis de seguridad en Tlaxcala durante el fin de semana, marcada por hartazgo social, ausencia policial y hechos delictivos reiterados.

Tlaxcala — La inseguridad volvió a detonar en Tlaxcala durante el fin de semana, cuando dos hechos distintos evidenciaron el deterioro del control institucional en municipios. Un intento de linchamiento en Nativitas y un robo cometido a plena luz pública en Apizaco reflejaron un entorno donde la delincuencia avanza y la ciudadanía responde por cuenta propia.

El hecho de mayor gravedad ocurrió en la comunidad de Santiago Michac, municipio de Nativitas, donde pobladores estuvieron a punto de linchar a dos presuntos asaltantes sorprendidos la noche del sábado cuando intentaban robar una farmacia y un consultorio médico. De acuerdo con los reportes, los vecinos lograron cerrarles el paso y retenerlos, impulsados por el hartazgo ante el incremento de robos y la percepción de abandono por parte de las autoridades.

La situación escaló rápidamente cuando la multitud comenzó a golpear a los señalados y posteriormente incendió la motocicleta en la que se desplazaban. Entre reclamos dirigidos a las autoridades locales por la falta de vigilancia, el riesgo de que los hechos terminaran en una tragedia fue inminente. La intervención policial se dio tras varios minutos de violencia colectiva.

Elementos de la policía municipal activaron el protocolo antilinchamiento para rescatar a los presuntos delincuentes. Durante la maniobra, uno de ellos logró escapar entre la gente, mientras que su cómplice fue extraído en medio de golpes y forcejeos, para ser trasladado y puesto a disposición de las autoridades competentes.

En un segundo hecho, ocurrido también el fin de semana, un solitario delincuente robó una motocicleta en cuestión de segundos sobre la avenida Juárez, en el centro de Apizaco. El hurto quedó registrado por una cámara de videovigilancia, donde se observa cómo el sujeto identifica la unidad, destraba el manubrio y huye sin encontrar presencia policial.

La motocicleta robada es una Italika Vort-X modelo 2026, con placas 78XWT8 del estado de Tlaxcala. Ambos episodios, aunque distintos en su desarrollo, revelan un mismo contexto de desprotección que alimenta tanto la acción delictiva como respuestas ciudadanas fuera del marco legal.

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