Tras la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes en un operativo en Tapalpa, el Área Metropolitana de Guadalajara registró bloqueos e incendios; el gobernador Pablo Lemus activó Código Rojo, suspendió transporte y clases presenciales en todo Jalisco.
Jalisco — La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, desató una reacción inmediata en Jalisco. Desde las primeras horas del domingo, el Área Metropolitana de Guadalajara amaneció con bloqueos, vehículos incendiados y suspensión total del transporte público, en un escenario de tensión que obligó al gobierno estatal a activar el Código Rojo.
Los bloqueos comenzaron alrededor de las 7:30 de la mañana, poco después de que se confirmara el operativo militar en Tapalpa. En distintos puntos de la ciudad y del interior del estado, grupos delictivos atravesaron y quemaron vehículos para frenar la movilidad y presionar a las autoridades. Hasta el momento se contabilizan al menos 21 bloqueos en vialidades metropolitanas y carreteras estatales. La escalada alcanzó también municipios como Lagos de Moreno y Puerto Vallarta.
El secretario general de Gobierno, Salvador Zamora Zamora, y la Secretaría de Transporte anunciaron la suspensión temporal de todo el servicio de transporte público, incluidas las líneas del Tren Ligero. La tradicional Vía RecreActiva canceló su ruta dominical. Horas después, el gobernador Pablo Lemus informó que, ante la quema de vehículos y comercios, se suspenden las clases presenciales este lunes en todos los planteles del estado y quedan cancelados los eventos masivos programados.
En un mensaje difundido en redes sociales, el mandatario estatal detalló que se instaló de inmediato la mesa de seguridad con autoridades de los tres niveles de gobierno y se activó el Código Rojo para inhibir actos contra la población. También exhortó a los ciudadanos a permanecer en sus hogares y evitar carreteras, ante la extensión de bloqueos hacia entidades vecinas.
La respuesta violenta evidencia la capacidad de movilización del Cártel Jalisco Nueva Generación tras la caída de su dirigente. Más allá del golpe operativo, el desafío inmediato para las autoridades será contener la presión territorial y restablecer la normalidad sin que la jornada deje mayores afectaciones a la población civil.



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