El 31 de enero de 2026, a las 04:30 horas, tres sicarios irrumpieron en un modesto negocio de repostería en la colonia Placetas Estadio, Colima. Llevaban un mazo en la mano. Abrieron la reja, entraron y asesinaron a María Eugenia "Queña" Delgado, de 72 años, y a su hija Sheila Amezcua Delgado, de 49.
RG Revista — Las dos mujeres no tenían antecedentes criminales, no estaban involucradas en política, no representaban amenaza para nadie. Su único "delito" era ser familiar de Mario Delgado Carrillo, actual secretario de Educación Pública de México y expresidente nacional de Morena. Ese mismo día, los tres sicarios fueron abatidos en Villa de Álvarez, en la colonia Punta Diamante. "Muerto el perro, se acabó la rabia". Cortaron el hilo para que no dijeran quién ordenó el crimen. La eficiencia de la operación —asesinar y eliminar testigos en cuestión de horas— sugiere protección en un estado, Colima, completamente controlado por el Cártel Jalisco Nueva Generación.
El mensaje era claro: Mario Delgado, y no es cualquier actor, sabe demasiado. Porque Mario Delgado no es un funcionario menor atrapado en escándalos ajenos: es el operador financiero que —se presume en diversos reportes— distribuyó el dinero del huachicol fiscal entre decenas de candidatos de Morena en 2021 y 2024. Y ahora estaría en los "primeros tres" de la lista de investigados por Estados Unidos.
Mario Delgado llegó a la dirigencia nacional de Morena en 2020 mediante un método simple: AMLO y dinero. Según denuncia de Porfirio Muñoz Ledo, se repartían sobornos a militantes de Morena en un departamento de Lomas de Chapultepec. Ese fue su pasaje, junto con Ricardo Peralta Saucedo, para hacerse del control del partido. Desde entonces, Morena dejó de ser un movimiento político para convertirse en una maquinaria de financiamiento ilícito.
Como presidente de Morena, Mario Delgado recibía recursos de Sergio Carmona, "El Rey del Huachicol", y de Ricardo Peralta. Los dispersaba junto con Erasmo González, ahora alcalde de Ciudad Madero, Tamaulipas, para financiar candidaturas. El dinero no provenía de cuotas partidistas: provenía del robo de combustible, del control de aduanas y por tanto, indirectamente, del tráfico de precursores químicos para fentanilo. Todo quedó documentado.
Se sabe que en la casa de Sergio Carmona en San Pedro Garza García, cada reunión con cada candidato era grabada en video. Hay testimonios de que existen cientos de videos, cada uno correspondiente a un candidato que recibió dinero. En esos videos, según fuentes cercanas a la familia Carmona, aparece Mario Delgado "sentado en la sala, recibiendo y repartiendo el pastel de los dineros sucios del huachicol y del crimen organizado". Esos videos están ahora en poder de autoridades estadounidenses, entregados por Julio Carmona, hermano de Sergio y testigo protegido.
La relación de Mario Delgado con el financiamiento ilícito no se limitó a Carmona. Estados Unidos investiga específicamente dos líneas: su rol en la instalación de gobernadores en 2021 —particularmente Rubén Rocha Moya en Sinaloa, quien se reunió con "El Chapo Isidro" para obtener recursos, y donde una militante declaró que "llegaban maletas de dinero repletas a la casa de campaña"— y su relación con Marina del Pilar Ávila, gobernadora de Baja California, cuya visa estadounidense fue revocada y cuyo exesposo, Carlos Torres, está investigado por narcotráfico, lavado de dinero y tráfico de armas.
Cuando Claudia Sheinbaum ganó la presidencia y comenzó a formar su gabinete, Mario Delgado no fue considerado inicialmente. Entonces presentó un ultimátum: "Yo corrí con los riesgos. Por tanto, o me cuidan y me protegen o yo tendré que cuidarme y protegerme como yo mejor crea: como testigo protegido".
La presidenta cedió. Le entregó la Secretaría de Educación Pública. Mario Delgado extorsionó a la presidenta para obtener un cargo. Y lo obtuvo amenazando con convertirse en testigo protegido.
Pero ahora la situación cambió. Según información de una persona muy cercana a la familia Delgado, Mario le dijo a algunos allegados —a través de un notario que le está ayudando a "poner sus cosas en orden"— que "sí está en la lista". Sabe que es uno de los primeros tres investigados por Washington. Sabe que puede ser detenido, extraditado, o "que pase otra cosa". Y por eso está preparándose.
El asesinato de su tía y su prima no fue circunstancial. Fue un mensaje. De la misma forma que Sergio Carmona fue asesinado días después de contactar a la DEA. ¿El mensaje a Mario Delgado es: si hablas, no solo tú pagas, sino tu familia? Es el patrón del narcoestado: violencia preventiva contra quienes podrían cooperar con autoridades extranjeras.
Mientras tanto, Mario Delgado administra la Secretaría de Educación Pública en una gestión descrita como "gris". Sin logros destacables, sin iniciativas relevantes, mientras define su futuro legal. Pero el reloj corre. Los videos existen. Washington los tiene. La pregunta no es si alguien va a cooperar. La pregunta es quién va a cooperar primero.


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