Con 253 diputados comprometidos, Ricardo Monreal garantizó el respaldo unánime de Morena a la reforma de Claudia Sheinbaum, mientras PT y Verde pausan su voto y la eliminación del PREP enciende alertas entre ex presidentes del INE y consejeros en activo.
CDMX — La reforma electoral de la presidenta Claudia Sheinbaum llega al Congreso con el blindaje numérico de Morena, pero con una fisura visible en el flanco aliado que complica la mayoría calificada de dos tercios que exige cualquier reforma constitucional. Al término de la Sesión Solemne en conmemoración del Día del Ejército Mexicano, en el Palacio Legislativo de San Lázaro, el coordinador parlamentario de Morena y presidente de la Junta de Coordinación Política, Ricardo Monreal Ávila, ratificó el compromiso de los 253 diputados de su bancada de respaldar la iniciativa que llegará formalmente el lunes. Lo que no pudo garantizar fue el voto del Partido del Trabajo y del Partido Verde Ecologista de México.
El Verde, a través de su coordinador en la Cámara, Carlos Puente, puso su voto en pausa hasta conocer la redacción articulada de la iniciativa —que aún no circula como texto legal—, y avisó que el grupo se reunirá para fijar una postura común. El PT, por su parte, ya tiene una voz disonante dentro de la coalición: la senadora Yeidckol Polevnsky, exlideresa de Morena y ahora integrante de la bancada petista, calificó partes de la reforma como "fuera de la realidad", lo que desató una respuesta de Carolina Rangel, secretaria general del Comité Ejecutivo Nacional de Morena, marcando una ruptura pública inusual entre aliados. Monreal buscó encuadrar la tensión como un "desencuentro temporal institucional" y confió en que "la madurez y la unidad se van a imponer", pero admitió, sin rodeos, que la reforma "puede caerse en cualquier momento" si no se consolidan los apoyos suficientes.
El debate sobre los votos abre otro frente que la iniciativa no resuelve con nitidez: los beneficios aritméticos para Morena. En el Senado, la eliminación de las 32 senadurías plurinominales —que el propio Monreal apoyó aun habiendo ocupado una de esas curules de 2018 a 2024— dejaría la Cámara alta integrada únicamente por mayoría relativa y primera minoría. Con los resultados de 2024, Morena obtuvo 67 de los 128 escaños del Senado —el 52%—. Bajo el nuevo esquema de 96 senadurías, y con desempeño similar en los estados, proyecciones señalan que el partido podría alcanzar 61 escaños, equivalentes al 64%, situándose muy cerca de la mayoría absoluta. Monreal descartó que la reforma favorezca a Morena y argumentó que el partido, de hecho, perdería más recursos que cualquier otro en el recorte del 25% al gasto electoral —unos 16 a 17 mil millones de pesos, que la presidenta Sheinbaum propuso etiquetar para salud, educación e infraestructura—, y que también podría perder representación en la nueva fórmula de los 200 diputados plurinominales. La afirmación es plausible en el tramo de diputados, pero no en el del Senado, donde los números cuentan una historia distinta.
Dos señales de alerta técnica cruzaron el día. Los ex presidentes del INE Luis Carlos Ugalde y Leonardo Valdés advirtieron que eliminar el Programa de Resultados Electorales Preliminares —que la iniciativa propone suprimir para pasar directamente al cómputo distrital al cierre de la jornada— erosionaría la certeza y confianza en los procesos electorales. Y los consejeros del INE en activo Arturo Castillo y Jaime Rivera calificaron de regresión la propuesta de convertir las 300 juntas distritales del Instituto en órganos temporales, alertando sobre el riesgo para la operatividad y la confiabilidad del órgano electoral. Ninguna de las dos críticas proviene de la oposición política, sino del propio sistema electoral que la reforma busca transformar.
En la orilla opositora, el PRI anunció que no participará en la discusión —decisión que Monreal lamentó y calificó de inconveniente—, mientras que el PAN, a través de Kenia López Rabadán, condicionó su involucramiento a que la reforma incorpore sanciones contundentes contra el financiamiento del crimen organizado en campañas, propuesta que el propio coordinador de Morena reconoció como "buena". Sheinbaum, por su parte, dejó abierta la puerta a una derrota sin nombrarla como tal: si la mayoría calificada no se alcanza, afirmó, no será una derrota sino "una victoria a la consecuencia y la congruencia". El lunes llega la iniciativa formal. A partir de ahí, el texto manda.
Palacio Legislativo de San Lázaro · 25 de febrero de 2026
"Si este proceso a ellos no les convence, no será más que un desencuentro temporal institucional. Caernos en cualquier momento puede ser posible." — Ricardo Monreal Ávila, coordinador parlamentario de Morena y presidente de la Jucopo


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