Con más de 2 mil 600 casos confirmados y 28 muertes, el resurgimiento del sarampión revela la caída en la cobertura de vacunación y el presunto subejercicio de recursos públicos.
CDMX — El brote de sarampión en México escaló de advertencia epidemiológica a confrontación política. La expresión “negligencia criminal”, utilizada por el expresidente Felipe Calderón y legisladores del PAN, sintetiza la acusación: la caída en la cobertura de vacunación y el presunto subejercicio presupuestal habrían abierto la puerta al resurgimiento de una enfermedad prevenible.
Hasta el 10 de febrero, la Secretaría de Salud reportó 2 mil 642 casos confirmados y 28 fallecimientos. Siete entidades concentran el 85% de los contagios: Jalisco (1,245), Chiapas (238), Sinaloa (188), Ciudad de México (120), Colima (50), Tabasco (35) y Nayarit (23).
El sarampión exige una cobertura superior al 95% para mantener la llamada inmunidad colectiva. En 2012, la primera dosis alcanzaba 98.8% y la segunda 91.8%. Para 2024, las cifras descendieron a 79.8% y 68.9%, respectivamente.
En términos epidemiológicos, esta caída no es marginal: implica millones de personas sin protección completa frente a un virus cuya capacidad de transmisión es de las más altas conocidas. Mientras el Covid-19 tenía un índice de contagio promedio de 3 a 4 personas, el sarampión puede infectar hasta a 18 por cada caso.
El diputado federal Éctor Ramírez Barba denunció que entre 2022 y 2025 se etiquetaron 62 mil 937 millones de pesos para vacunación, pero 44 mil 457 millones no se ejercieron en la compra de biológicos, lo que representaría un subejercicio cercano al 70%.
De confirmarse plenamente estos datos, la omisión no sería solo administrativa: tendría consecuencias directas en la cobertura, en la ruptura de cadenas de inmunización y, eventualmente, en la mortalidad.
Desde el Gobierno federal, el director del IMSS, Zoé Robledo, atribuyó parte de la brecha actual a esquemas incompletos en administraciones previas, señalando que los grupos de 21 a 30 años debieron haber recibido su segunda dosis entre 2000 y 2012.
El debate evidencia una realidad estructural: la vacunación es una política de Estado que requiere continuidad transexenal. Las brechas no se generan en un solo ejercicio fiscal, pero tampoco se corrigen sin voluntad presupuestal y logística sostenida.
La Secretaría de Salud informó que dispone de 28 millones de dosis y que reforzará la inmunización en población de 13 a 49 años en las entidades con mayor incidencia. Sin embargo, recuperar cobertura perdida es más complejo que mantenerla.
El sarampión es prevenible. Cuando reaparece con esta magnitud, el foco no está en la biología del virus, sino en las decisiones humanas que dejaron espacios sin protección.


0 Comentarios