Un senador que no niega conocer al huachicolero del Triángulo Rojo, informes militares que lo señalan desde 2018 y una familia criminal que hoy gobierna su municipio. Néstor Camarillo lo llama ataque político. Los documentos cuentan otra historia.
Puebla de Zaragoza, Puebla. — Hay una frase que Néstor Camarillo Medina repitió con insistencia ante las cámaras el 19 de febrero de 2026: "Es un pueblo pequeño, todos nos conocemos". La dijo con la calma de quien ha ensayado la respuesta. Pero la pregunta que le hacían no era sobre vecinos ni sobre agricultores. Era sobre Antonio Martínez Fuentes, alias "El Toñín", señalado por la propia Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) como uno de los principales líderes del robo de combustible —el llamado huachicol— en el Triángulo Rojo de Puebla, y presuntamente vinculado al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
El senador poblano por Movimiento Ciudadano, expriista, exalcalde de Quecholac y aspirante declarado a la presidencia municipal de Puebla capital en 2027, no negó conocer al huachicolero. Lo que hizo fue algo más revelador: tampoco se atrevió a llamarlo delincuente. "No señalaría a nadie directamente", dijo. "Eso le corresponde a las autoridades." Un legislador de la República, ante el nombre de un criminal registrado en documentos de inteligencia militar, optó por la ambigüedad.
El detonante fue la publicación de la organización civil Defensorxs A.C., encabezada por Miguel Alfonso Meza, quien junto con los periodistas Luis Chaparro y Oscar Balmen difundió una lista de 11 políticos, empresarios y funcionarios con presuntos nexos con el crimen organizado en México. Camarillo Medina figuró en ese registro. La base documental que citan no es un rumor ni una fuente anónima: son informes de la Sedena que datan de 2018, en los que se describe al entonces alcalde de Quecholac no como un conocido casual de "El Toñín", sino como un colaborador activo que le proporcionó protección institucional, incluyendo el respaldo del director de la policía municipal.
La fractura que encendió Quecholac
Lo que convierte esta historia en algo más que un señalamiento político es la cronología. Según Defensorxs, la relación entre Camarillo y "El Toñín" no fue estática ni pasiva: tuvo un punto de quiebre. En 2017, mientras Camarillo aún gobernaba Quecholac, se produjo una ruptura entre ambos. Lo que siguió no fue silencio: fue violencia. El municipio vivió una escalada de enfrentamientos vinculados a esa fractura, según los documentos citados por la organización. "El Toñín" respondió en el único terreno donde también operaba: la política. Impulsó a su hermano para ganar la alcaldía. Luego, en 2024, lanzó a su hija, Guadalupe Martínez, como candidata a presidenta municipal. Guadalupe Martínez ganó. Y su principal rival en esa elección fue un familiar directo del propio Néstor Camarillo.
La familia de "El Toñín" controla hoy el municipio que Camarillo gobernó. Esa no es una coincidencia menor. Es la consecuencia documentable de una disputa entre un político y un presunto criminal que alguna vez, según los señalamientos, caminaron juntos.
Ante todo esto, Camarillo construye su defensa sobre dos pilares. El primero: no hay cargos formales en su contra, ninguna autoridad le ha pedido cuentas. El segundo: el señalamiento es un ataque político motivado por su aspiración a gobernar Puebla capital. Ambos argumentos tienen una lógica aparente, pero también fisuras importantes. La ausencia de persecución judicial en México no es sinónimo de inocencia en un sistema con tasas de impunidad que superan el 90%. Y el argumento del ataque político, aunque posible, no explica por qué los informes de la Sedena —una institución del Estado, no un adversario electoral— lo señalan desde hace casi una década.
El propio Camarillo reconoció que este tipo de señalamientos han aparecido en cada momento crítico de su carrera: cuando fue alcalde, cuando aspiró a la dirigencia del PRI, cuando compitió en 2024 y ahora que busca la capital poblana. Él lo lee como evidencia de persecución. Pero hay otra lectura posible: que quien acumula señalamientos estructurados, documentados y recurrentes a lo largo de distintos ciclos políticos, en distintas instituciones, con distintos actores, no es necesariamente víctima de una conspiración infinita.
El riesgo prospectivo es claro. Si Camarillo Medina avanza hacia la candidatura de Movimiento Ciudadano a la presidencia municipal de Puebla en 2027 sin que estos señalamientos sean investigados formalmente, el partido y la ciudadanía enfrentarán una elección con un probable candidato cuya relación con el crimen organizado regional sigue siendo una pregunta abierta respaldada por documentos militares. El silencio de las autoridades no cierra el caso. Lo suspende.
Mientras tanto, "El Toñín", según Defensorxs, opera en el Triángulo Rojo ahora bajo el paraguas del CJNG. Su hija gobierna Quecholac. Y el senador que lo conoce —porque en los pueblos pequeños todos se conocen— aspira a gobernar la capital de Puebla.


0 Comentarios