El exconsejero jurídico de la Presidencia, Julio Sherer Ibarra, junto con el periodista Jorge Fernández Menéndez, publica un libro que expone las entrañas del poder obradorista, señala persecución política y documenta acusaciones explosivas contra funcionarios clave del actual gobierno de Claudia Sheinbaum.

CDMX — El próximo 11 de febrero, una de las figuras más enigmáticas del sexenio de Andrés Manuel López Obrador regresa al debate público con un testimonio que promete sacudir el panorama político mexicano. Julio Scherer Ibarra, quien fuera el hombre de máxima confianza del presidente durante los primeros tres años de la Cuarta Transformación, publica Ni venganza ni perdón: una amistad al filo del poder, un libro de 324 páginas escrito junto al periodista Jorge Fernández Menéndez bajo el sello de Editorial Planeta.

Lejos de ser un simple ajuste de cuentas, la obra se presenta como un documento político de primer orden: la radiografía desde dentro de cómo opera el poder, cómo se tejen y deshacen las lealtades, y cómo la proximidad al presidente se convierte, según el autor, en privilegio y condena simultáneamente.

Scherer Ibarra no fue un funcionario más. Desde la Consejería Jurídica de la Presidencia, se convirtió en el epicentro del poder legal del proyecto obradorista, participando en decisiones estratégicas que marcaron el rumbo del gobierno. Su cercanía con López Obrador se forjó durante años de oposición y se consolidó en la construcción del andamiaje jurídico de la Cuarta Transformación.

Sin embargo, esa misma proximidad acabó por convertirse en su mayor vulnerabilidad. El libro documenta cómo una cadena de intrigas orquestadas por lo que el autor llama "los puros" —extremistas de izquierda dentro del movimiento— forzó su salida del gabinete. Y entonces se cumplió una advertencia que el propio López Obrador le había hecho: "Cuando salgas del gobierno, irán contra ti".

Según el relato de Scherer Ibarra, tras su renuncia se activó una persecución jurídica y mediática desde distintos frentes del aparato estatal. La Fiscalía General de la República, encabezada por Alejandro Gertz Manero, aparece retratada como "un instrumento de presión política más que como un órgano autónomo de justicia, dedicada a fabricar delitos para satisfacer intereses personales".

Aunque ninguna de las acusaciones prosperó en los tribunales, el daño simbólico y reputacional ya estaba hecho. "Los ataques llegaron disfrazados de justicia", se lee en el texto, que documenta cómo la ofensiva se extendió incluso al entorno familiar del autor, amplificada por filtraciones de la propia fiscalía.

Jesús Ramírez Cuevas: el hombre que controló la agenda presidencial

Si hay un personaje que emerge como figura central de controversia en este libro, ese es Jesús Ramírez Cuevas, entonces jefe de Comunicación Social de la Presidencia y actualmente jefe de Asesores de la presidenta Claudia Sheinbaum.

Según Scherer Ibarra, Ramírez Cuevas acumuló tal influencia por su cercanía con la silla presidencial que "la agenda mañanera se transformó en la agenda del propio Jesús Ramírez Cuevas", quien insertaba en el discurso presidencial los temas que eran de su interés personal y político para favorecer al grupo de "los puros", radicalizando progresivamente al gobierno.

El libro documenta varios casos en los que la intervención de Ramírez Cuevas habría generado conflictos y costos políticos:

El caso del maíz transgénico

La fallida disputa sobre el maíz transgénico, manejada con "sesgo ideológico", puso en riesgo la firma del T-MEC y obligó a la Presidencia a dar reversa, publicando una fe de erratas que borró lineamientos jurídicos previamente establecidos.

El decreto del SME

En el capítulo titulado "Un decreto a la medida de Jesús", se expone cómo el coordinador de Comunicación Social se asumió como negociador del régimen con el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME). La maniobra, de haberse consumado, habría costado al erario 27,000 millones de pesos en pagos que se extenderían hasta el año 2086. Ese monto equivaldría a las pensiones de 600,000 mexicanos, mientras que los trabajadores electricistas beneficiados serían apenas poco más de 7,000.

La acusación más explosiva: el "rey del huachicol"

Pero sin duda, el señalamiento que puede tener mayores consecuencias políticas se encuentra en la página 252 del libro, donde se detallan las que Scherer Ibarra llama "relaciones peligrosas" entre Jesús Ramírez Cuevas y Sergio Carmona, conocido como el "rey del huachicol".

Carmona fue asesinado en noviembre de 2021 en San Pedro Garza García, Nuevo León, después de crear, según el libro, un complejo esquema con el líder nacional de Morena para distribuir miles de millones de pesos producto del contrabando de gasolina para financiar campañas del partido en 2021.

En su libro, Scherer Ibarra rescata los detalles de este peligroso acercamiento y acusa a Ramírez Cuevas de haber sido "el tejedor de una red de influencias clave para reunir al inquilino de Palacio Nacional con el 'rey del huachicol'", semanas antes de su ejecución.

Más contundente aún: el exconsejero advierte que informes reservados del Estado mexicano ubican a Jesús Ramírez Cuevas en varios encuentros con Carmona antes de su asesinato. Además, señala que en reuniones estratégicas "se habrían facilitado apoyos económicos clave para las campañas morenistas de Tamaulipas, Sinaloa y Sonora".

El libro establece que mientras las fiscalías estatales en México guardan silencio, en Estados Unidos las pesquisas avanzan. En cortes de Nueva York y Texas, el nombre de Jesús Ramírez Cuevas aparece en documentos anexos a investigaciones por lavado de dinero y financiamiento electoral. Hasta ahora, se advierte, no hay procesos formales en su contra.

Un catálogo de casos sensibles

A lo largo de sus páginas, Ni venganza ni perdón aborda múltiples episodios que marcaron el sexenio:

  • La creación de la Guardia Nacional
  • La relación con la Suprema Corte de Justicia y el entonces ministro presidente Arturo Zaldívar
  • El manejo político de la pandemia
  • El atentado contra Omar García Harfuch
  • El caso del general Salvador Cienfuegos
  • Los desencuentros con Francisco Gil Díaz, secretario de Hacienda de Vicente Fox, por el conflicto azucarero del Grupo Escorpión y la disputa del consorcio petrolero Oro Negro
  • El caso de la cooperativa Cruz Azul
  • Los intentos de tráfico de influencias de Javier Quijano ante la Corte
  • Los libros bajo consigna escritos por Hernán Gómez para descalificar casos en los que el presidente pidió intervención del consejero jurídico

Un capítulo particularmente significativo está dedicado a la revista Proceso y al vínculo histórico entre López Obrador y Julio Scherer García, fundador de esa casa editorial y padre del autor, sobre el poder y sus traiciones.

La pregunta incómoda para Sheinbaum

El timing de esta publicación no es casual. Llega en un momento en que la presidenta Claudia Sheinbaum se encuentra deshaciendo de lo que algunos consideran lastres políticos del sexenio anterior, como Adán Augusto López. Sin embargo, Jesús Ramírez Cuevas, el personaje más cuestionado en el libro de Scherer Ibarra, ocupa hoy uno de los cargos de mayor confianza en su administración: jefe de Asesores de la Presidencia.

La pregunta que el libro plantea implícitamente es inevitable: ¿Qué dirá la presidenta Sheinbaum sobre estas acusaciones? ¿Puede permitirse mantener en su círculo más cercano a alguien señalado de tejer redes con el crimen organizado para financiar campañas? ¿O considerará que se trata de un ajuste de cuentas político sin sustento?

"Contar es resistir"

Scherer Ibarra cierra su libro con una reflexión que define el espíritu de la obra: este es un testimonio "no como defensa personal, sino como confirmación de lealtad". Porque en los tiempos más difíciles, cuando el poder buscó reducirlo, recordó aquella advertencia de Andrés Manuel López Obrador y entendió que no había error en el camino recorrido.

"Aún en la persecución, en la infamia y en el agravio, me quedaba la certeza de haber estado al lado de un hombre que, con sus virtudes y sus defectos, quiso cambiar la historia de México y en ese intento también cambió la mía", sentencia el autor.

En un país donde la narrativa oficial suele imponerse como dogma, Scherer Ibarra apuesta por la palabra como resistencia. "Contar es resistir", plantea el texto con una idea que lo atraviesa: "Mientras la historia arda, habrá memoria".

El 11 de febrero, cuando Ni venganza ni perdón llegue a las librerías, México tendrá sobre la mesa uno de los testimonios más incómodos sobre el ejercicio del poder en la Cuarta Transformación. Un documento que no busca absolver ni condenar, sino dejar constancia de cómo un sistema político que prometió acabar con la corrupción y el compadrazgo terminó reproduciendo las mismas lógicas que decía combatir: castigar la independencia y premiar la sumisión.

La historia juzgará si se trata de una revelación o de una venganza. Por ahora, es innegable que el silencio se ha roto.

Fotografías: Revista Proceso

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