La fiscal Idamis Pastor prometió información "contundente" sobre Angelópolis para el martes 24 de febrero. El caso cumple 11 días sin línea de investigación oficial. Mientras tanto, el gobernador Armenta reveló llamada con Emilio Tello, huérfano del matrimonio asesinado, que fue "muy importante para esclarecer hechos" pero que no puede revelar.Promesas, teatro político, impunidad consolidada.
Puebla de Zaragoza, Pue. — La fiscal general del estado, Idamis Pastor Betancourt, prometió el lunes 23 de febrero que convocaría a medios de comunicación el martes para presentar información "más contundente" sobre el ataque en Sala de Despecho. El martes transcurrió completo sin convocatoria, sin rueda de prensa, sin información. El caso Angelópolis cumple 11 días sin que el gobierno presente públicamente una línea de investigación oficial sobre el móvil del ataque que cobró la vida de Gisele Ortiz Carreto, Joaquín Wirth García y Emmanuel Esteban Campaña Sánchez.
No es la primera promesa incumplida. El secretario de Seguridad Pública, Francisco Sánchez González, había anunciado el 17 de febrero que en 72 horas habría avances importantes. Pasaron más de siete días y no se difundió información oficial más allá de confirmar que Operativa La Barredora, brazo del Cártel Jalisco Nueva Generación, perpetró el ataque y que las víctimas no tenían nexos con actividades ilícitas. Se sabe que participaron al menos seis sicarios, cuatro están detenidos y dos permanecen prófugos. Se sabe que rentaron una casa de seguridad por Airbnb en San Miguel La Rosa durante aproximadamente un mes para planear la ejecución. Pero lo que no se sabe oficialmente es lo que importa: quién es el autor intelectual, cuál fue el móvil real, si fue cobro de piso o ataque directo, y qué funcionarios permitieron que el crimen organizado operara durante semanas sin ser detectado.
Mientras la fiscal incumple su promesa de transparencia, el gobernador Armenta reveló el martes que sostuvo una llamada telefónica con Emilio Tello, el joven de 22 años que quedó a cargo de sus dos hermanos menores tras el asesinato de sus padres Alexandro Tello y Karina Ruiz en Chignahuapan. "Tuve la oportunidad ayer de hablar con Emilio Tello, es el joven mayor. Fue muy importante hablar con él, se los puedo asegurar, muy importante para esclarecer los hechos. No puedo decir más, pero me impresionó poder hablar con él", declaró Armenta durante su conferencia matutina. El gobernador enfatizó que la llamada sirvió para "esclarecer hechos" pero se negó a especificar qué hechos, por qué son importantes o qué información nueva obtuvo. Solo ofreció lenguaje emotivo sin sustancia: "me impresionó", "muy importante", "no puedo decir más".
El contraste es radical. Emilio Tello creó una cuenta en GoFundMe para cubrir gastos funerarios de sus padres y mantener a sus hermanos menores en la escuela porque el Estado no brinda apoyo material efectivo. "Ayúdame a mantener a mis hermanos unidos y en la escuela", pide el joven que tuvo que interrumpir su vida universitaria para asumir paternidad prematura. Mientras tanto, el gobernador lo llama, dice que la conversación fue "muy importante para esclarecer hechos" pero no esclarece nada públicamente, y luego afirma que "reiteró el respaldo del gobierno". Respaldo que no se traduce en justicia concreta, en apoyo económico verificable o en verdad sobre dónde y por qué mataron a sus padres. Teatro político mientras un joven de 22 años recauda en internet para enterrar a quienes lo criaron.
El patrón de promesas es sistemático. El 21 de febrero, Armenta prometió que "no habrá impunidad" en el caso Angelópolis. Once días después no hay autor intelectual identificado, no hay móvil oficial, no hay línea de investigación pública. El 22 de febrero, el secretario de Gobernación Samuel Aguilar Pala declaró que "los hechos NO se registraron en territorio poblano" refiriéndose al matrimonio Tello-Ruiz, mintiendo descaradamente porque los cuerpos fueron hallados en Chignahuapan, Puebla según el propio boletín de la FGE. El 23 de febrero, la fiscal Pastor prometió información para el martes. El martes no cumplió. La secuencia es siempre la misma: tragedia → promesa de acción → incumplimiento → esperar que pase el ciclo noticioso → repetir con la siguiente tragedia.
Lo que el gobierno de Puebla ofrece son palabras, no resultados. Promesas sin cumplir, llamadas telefónicas emotivas sin traducción material, estadísticas sobre reducción de delitos mientras los ciudadanos entierran muertos sin justicia. La fiscal dice que dará información y no la da. El gobernador dice que habló con el huérfano para "esclarecer hechos" pero no esclarece nada. El secretario de Gobernación miente sobre dónde ocurrió un crimen. Y mientras el aparato gubernamental despliega su teatro de empatía performativa y promesas incumplibles, La Barredora sigue operando, dos sicarios permanecen prófugos, el autor intelectual no ha sido identificado, y Emilio Tello sigue pidiendo donaciones en GoFundMe porque el "respaldo del gobierno" no paga la comida de sus hermanos ni los gastos funerarios de sus padres.


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