El gobierno de Claudia Sheinbaum firmó un acuerdo que otorga acceso preferencial a Washington sobre litio, tierras raras y otros minerales críticos en territorio mexicano, revirtiendo la nacionalización del sexenio anterior y consolidando la dependencia económica.

RG Revista — Entre una llamada telefónica de 40 minutos entre Donald Trump y la presidenta Claudia Sheinbaum, y el anuncio del secretario de Economía Marcelo Ebrard sobre consultas de 60 días, México atravesó un punto de inflexión en su soberanía sobre recursos naturales. El país dejó de decidir autónomamente sobre sus minerales más valiosos sin golpe de Estado ni invasión militar, solo mediante acuerdos que analistas describen como el fin de la soberanía de recursos.

Estados Unidos ha detectado mediante operaciones satelitales de la NASA los yacimientos más importantes de minerales estratégicos en México. Estos depósitos están ubicados en zonas con abundante agua y, no casualmente, en territorios controlados por el crimen organizado. La ironía es brutal: mientras el gobierno mexicano presenta informes que desconocen la magnitud de sus recursos, Washington tiene mapas detallados de cada yacimiento explotable.

El acuerdo firmado establece un marco comercial conjunto que otorga acceso preferencial regulatorio a Estados Unidos e incluye la exclusión de economías no de mercado, eufemismo para bloquear participación china. Grupo México, la minera más grande del país, alcanzó capitalización de 90 mil millones de dólares con crecimiento bursátil de 96% en 12 meses. Los inversionistas internacionales anticipan un superciclo impulsado por el nuevo paradigma de seguridad nacional estadounidense.

Esta estrategia se replica regionalmente. Chile enfrenta presiones por litio y cobre, mientras Panamá expulsó mediante fallo judicial el control chino de Hutchison Ports sobre el Canal. La diferencia es que países como Chile, Brasil y Argentina mantienen capacidad de negociar con China y Estados Unidos simultáneamente. México, con 80% de exportaciones a un solo mercado y crisis de seguridad interna, carece de ese margen.

Las contradicciones gubernamentales se multiplicaron tras la llamada con Trump. La presidenta Sheinbaum negó haber discutido el tema de Cuba, pero Trump públicamente contradijo su versión en conferencia de prensa. El gobierno intenta mantener retórica solidaria mientras cede a exigencias estadounidenses, generando una esquizofrenia política donde Washington exige definiciones binarias sin espacio para grises.

Los 60 días que Ebrard presentó como periodo de consultas constituyen en realidad un ultimátum. Para abril de 2025, México debe formalizar términos de acceso que ya perdió informalmente. La renegociación del T-MEC en 2026 será el escenario donde se consoliden estos cambios, demostrando que en el siglo XXI, quien no controla tecnología de procesamiento no controla realmente sus recursos. México tiene yacimientos, y paradójicamente, eso se convirtió en su mayor vulnerabilidad.

Minerales bajo Negociación México-EE.UU.
Litio
Nacionalizado 2022
LitioMx: 14 empleados
Producción: cero
Tierras Raras
China controla 61% mundial
México: reservas sin explotar
Grupo México
Valor: $90,000 millones
Crecimiento: 96% anual
Dependencia
80% exportaciones a EE.UU.
Sin alternativas reales
60 días
Plazo de consultas antes de formalizar acuerdo

claudia sheinbaum, donald trump, marcelo ebrard, grupo mexico, litionx, hutchison ports, nasa, mexico, estados unidos, washington, chile, panama, brasil, argentina, cuba, minerales estrategicos, litio, tierras raras, soberania, tmec, seguridad nacional, dependencia economica