Mientras Sheinbaum niega información sobre drones del crimen organizado, 105 senadores autorizan entrada de 19 elementos del SEAL Team 2 por dos meses. Fernández Noroña advierte: "No debería aceptarse en ninguna circunstancia". La coordinación militar avanza sin aclarar aeronaves estadounidenses no autorizadas en Toluca y Baja California.
CDMX — La votación en el Senado cerró con una aritmética reveladora: 105 votos a favor, una abstención solitaria y ningún voto en contra para autorizar la entrada de elementos del SEAL Team 2 de la Marina estadounidense a territorio nacional. La decisión se produjo apenas horas después de que la presidenta Claudia Sheinbaum declarara desconocer información sobre drones del crimen organizado que provocaron el cierre del Aeropuerto de El Paso y operaciones de guerra electrónica del Ejército de Estados Unidos en Fort Bliss. El contraste entre la negación diplomática y la coordinación militar expuso una fractura en el discurso oficial sobre cooperación bilateral.
Del 15 de febrero al 16 de abril, los 19 elementos de fuerzas especiales estadounidenses participarán en un ejercicio denominado "Mejorar la capacidad de las Fuerzas de Operaciones Especiales" en el Centro de Capacitación y Adiestramiento Especializado de Infantería de Marina en San Luis Carpizo, Campeche, y en Ciudad del Carmen. La aeronave C-130 Hércules de la Fuerza Aérea de EE.UU. que transportará al personal militar extranjero aterrizará en territorio mexicano con autorización expresa del Congreso, pero el senador Gerardo Fernández Noroña cuestionó la decisión argumentando que "no existe una actitud sincera" del gobierno estadounidense, el mismo que recientemente intervino militarmente en Venezuela y cuyo presidente amenazó con atacar objetivos del crimen organizado en México.
La senadora panista Susana Zatarain y la legisladora de Movimiento Ciudadano Alejandra Barrales exigieron informes sobre aeronaves militares estadounidenses que ingresaron a territorio nacional en Toluca y Baja California sin autorización del Senado, una exigencia que erosionó el argumento oficial de que la cooperación bilateral opera "bajo pleno control del Estado mexicano". La senadora morenista Raquel Bonilla Herrera defendió el ejercicio afirmando que "no implica subordinación ni cesión de competencias", pero la contradicción persiste: mientras México niega información sobre operaciones militares estadounidenses en la frontera, el Senado autoriza presencia de fuerzas especiales en el sureste del país.
La aprobación casi unánime del ingreso de elementos del SEAL Team 2 revela una paradoja operativa: el Estado mexicano autoriza formalmente lo que públicamente dice desconocer. Cuando Palacio Nacional niega datos sobre drones mientras el Congreso avala presencia militar estadounidense, la soberanía nacional no se defiende con discursos contradictorios sino con transparencia sobre qué tipo de cooperación bilateral acepta México y bajo qué condiciones reales opera.


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