Washington detecta 150 drones del crimen organizado cada 24 horas en la frontera. La Fiscal General Pam Bondi confirma operaciones militares con rayos láser mientras Claudia Sheinbaum declara: "No hay información". Trump halla el pretexto para "atacar en tierra".

Ciudad Juárez, Chihuahua — La contradicción adquirió dimensiones de emergencia nacional cuando la Fiscal General de Estados Unidos Pam Bondi interrumpió su comparecencia ante el Congreso sobre el caso Jeffrey Epstein para confirmar que "en estos momentos, el ejército estadounidense está derribando drones de los cárteles" en la frontera con México. Mientras tanto, desde Palacio Nacional, la presidenta Claudia Sheinbaum sostenía que su gobierno no posee "ninguna información" sobre el uso de aeronaves no tripuladas por grupos criminales. La fractura diplomática colapsó ante datos operativos que Washington ya había convertido en protocolo militar: solo en el segundo semestre de 2024, autoridades estadounidenses detectaron el equivalente a 150 drones diarios cruzando la frontera.

El cierre del Aeropuerto de El Paso no fue una medida preventiva abstracta sino la culminación de operaciones antidrones que, según revelaron agencias AP y Fox News, utilizaron tecnología de rayos láser autorizada por el Pentágono para derribar naves no tripuladas. La Administración Federal de Aviación paralizó el espacio aéreo desde la noche del martes hasta proyectarse al 20 de febrero, aunque las restricciones se levantaron antes del mediodía tras confirmar la "neutralización de la amenaza". El Departamento de Seguridad Interna documentó que los cárteles operan estos dispositivos entre las 8 de la noche y las 4 de la mañana para contrabandear fentanilo y vigilar fuerzas del orden, una rutina que el gobierno mexicano afirma desconocer.

La respuesta de Sheinbaum erosionó cualquier credibilidad bilateral cuando insistió en que "si tienen alguna información la FAA o cualquier otra área de Estados Unidos, puede preguntarla al Gobierno de México", ignorando que el FBI ya había enviado personal a territorio mexicano en junio pasado para capacitar a contrapartes locales en respuesta a narcodrones. El senador republicano John Cornyn sentenció que "los cárteles en México son una amenaza directa a nuestra seguridad nacional", mientras Donald Trump encontró en el incidente el pretexto largamente buscado: "Ahora los vamos a atacar en tierra. Los vamos a atacar muy fuerte en tierra", declaró ante Fox Business apenas un día antes del cierre aeroportuario.

Cuando un país despliega rayos láser para derribar 150 objetivos aéreos diarios mientras el otro niega su existencia, la soberanía nacional no se defiende con opacidad informativa sino enfrentando la realidad operativa que Washington ya documentó. El Departamento de Seguridad Interna advirtió que un ataque con drones desde México era "cuestión de tiempo". Sheinbaum puede seguir negando información, pero Trump acaba de hallar la justificación para militarizar la frontera que México insiste en no reconocer.

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