Mientras el gobierno de Puebla no es claro sobre dónde ocurrió el asesinato del matrimonio Tello-Ruiz, sus tres hijos huérfanos enfrentan una realidad brutal: Emilio, de 22 años, creó un GoFundMe para gastos funerarios y mantener a sus hermanos menores en la escuela. La comunidad de Bella Vista y la Iglesia Católica respondieron con lo que el Estado no da: acompañamiento, dignidad y solidaridad real.
Puebla de Zaragoza, Puebla. — La misa dominical del 22 de febrero en la parroquia de la Medalla Milagrosa, colonia Bella Vista, no fue una ceremonia más. Bajo la imagen de Cristo, vecinos colocaron el retrato de Alexandro Agustín Tello Olmedo y Karina de los Ángeles Ruiz Ruiz junto a una veladora encendida. El padre Eduardo Fernández pidió por su eterno descanso mientras la comunidad que los conoció y apreció guardaba silencio cargado de dolor. Horas después, en la Basílica Catedral de Puebla, el obispo auxiliar monseñor Tomás López Durán elevó oración por "dos padres de familia asesinados" y expresó solidaridad con sus familiares, amistades y la comunidad educativa del Instituto Oriente. Lo que el gobierno tardó 36 horas en reconocer con frialdad burocrática, la Iglesia lo asumió con inmediatez pastoral.
Pero detrás de las ceremonias religiosas hay una realidad devastadora que ninguna oración puede revertir: tres hijos quedaron huérfanos y el mayor, Emilio Tello, de apenas 22 años y estudiante universitario, tuvo que crear una cuenta en la plataforma GoFundMe para cubrir gastos funerarios y asegurar que sus hermanos menores puedan permanecer juntos y continuar sus estudios. "La vida me puso enfrente la responsabilidad de asegurarme de que mis dos hermanos menores puedan permanecer juntos, continuar sus estudios y tener un hogar estable", escribió Emilio con una madurez que nadie de su edad debería tener que ejercer y menos en esas condiciones. Los recursos, precisa, se destinarán a servicios básicos, alimentación y gastos escolares. Su tía, contadora y madre de dos hijos, lo apoyará en la administración de fondos para garantizar transparencia.
Mientras un joven de 22 años pide ayuda digital para enterrar a sus padres y mantener a sus hermanos, el gobierno de Puebla dedica sus esfuerzos a confundir sobre dónde ocurrió el crimen. El secretario de Gobernación, Samuel Aguilar Pala, declaró que "los hechos NO se registraron en territorio poblano" y que "fue el suceso en el estado de Tlaxcala", contradiciendo el boletín oficial de la FGE que ubicó los cuerpos en Rinconada, Chignahuapan, Puebla. Pero la mentira institucional se delata sola: mientras Aguilar Pala niega que el crimen ocurrió en Puebla, agentes de la Fiscalía General del Estado de Puebla realizan investigaciones en la colonia Bella Vista, exactamente donde vivía el matrimonio asesinado. Si el crimen fue en Tlaxcala como insiste el gobierno, ¿por qué la FGE de Puebla investiga en Puebla?
Monseñor López Durán, en su homilía cuaresmal, identificó la verdad que el gobierno evade: "La violencia representa una expresión del mal que hiere a la sociedad. Las distintas manifestaciones de violencia preocupan, entristecen y hacen sufrir". Llamó a no perder la esperanza incluso en medio del dolor y a acompañar espiritualmente a quienes atraviesan duelo. Es exactamente lo que la comunidad de Bella Vista está haciendo: los novenarios por Alexandro y Karina se realizarán del 23 de febrero al 5 de marzo, con misas diarias que mantendrán viva su memoria y sostendrán a sus hijos en el dolor. Mientras el Estado ofrece comunicados burocráticos y mentiras sobre jurisdicciones, la comunidad ofrece velas, oraciones y solidaridad real.
Para Emilio, Alexandro hijo y Karina hija —cuyos nombres no se han difundido para proteger su privacidad— la vida cambió para siempre el 19 de febrero. Sus padres salieron de casa para celebrar el cumpleaños de su madre y nunca regresaron. Ahora enfrentan un duelo que ningún niño debería experimentar y una orfandad que el Estado no aliviará con declaraciones sobre "coordinación interestatal" o reuniones de gobernadores para "reforzar blindaje en zonas limítrofes". Lo que necesitan es justicia y que el gobierno deje de confundir sobre dónde murieron sus padres. Pero también necesitan lo inmediato: comida, techo, escuela, estabilidad. Y eso no lo está dando el Estado. Lo está pidiendo un joven de 22 años en internet.
La solidaridad con los hijos huérfanos del matrimonio Tello-Ruiz no puede ser solo litúrgica o emocional. Debe ser material y sostenida. Quien pueda contribuir al GoFundMe de Emilio Tello estará haciendo lo que el gobierno no hace: acompañar realmente a víctimas de la violencia que el Estado es incapaz o no está dispuesto a combatir. Y quien exija justicia, transparencia e investigación efectiva estará honrando la memoria de dos padres de familia que solo querían celebrar un cumpleaños y terminaron ejecutados. Alexandro y Karina merecen verdad, sus hijos merecen justicia, y Puebla merece un gobierno que no mienta sobre dónde entierran a sus muertos.
Si quieres donar:https://www.gofundme.com/f/karina-ruiz-y-alexandro-tello


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