El presidente Donald Trump regresó al poder prometiendo no involucrar a EE.UU. en nuevos conflictos, pero en su segundo mandato ordenó ofensivas militares en Venezuela, Yemen, Somalia, Nigeria, Irán junto a Israel, todas sin autorización del Congreso, reavivando el debate constitucional.
InfoStockMx — Pocas contradicciones en la historia política reciente de Estados Unidos resultan tan llamativas como la trayectoria del presidente Donald Trump durante su segundo mandato: el mismo hombre que fustigó durante años la invasión de Irak ordenada por George W. Bush, que se postuló como candidato de la no intervención y que reclama para sí el Premio Nobel de la Paz por haber puesto fin a "al menos ocho guerras", acumula hoy una cadena de operaciones militares en tres continentes que no tiene paralelo en los primeros meses de ninguna administración estadounidense reciente.
La secuencia comenzó el 3 de enero de 2026, cuando EE.UU. lanzó un ataque militar contra Venezuela que derivó en el derrocamiento y la captura del gobernante Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, quienes fueron trasladados a Nueva York para enfrentar cargos por narcotráfico. Trump consolidó desde entonces una relación funcional con la presidenta encargada, Delcy Rodríguez —exvicepresidenta de Maduro—, bajo el argumento de que el nuevo gobierno accedió a sus condiciones, entre ellas la apertura del sector petrolero venezolano. En los primeros meses del año, la administración también bombardeó posiciones de los rebeldes hutíes en Yemen por sus ataques a buques comerciales en el Mar Rojo, e intensificó la campaña aérea en Somalia contra Al Shabab y células del Estado Islámico. El 25 de diciembre de 2025, en coordinación con el gobierno nigeriano, EE.UU. atacó campamentos presuntamente vinculados al Estado Islámico en el estado de Sokoto, en el noroeste de Nigeria —una operación que Trump describió públicamente como un "regalo de Navidad".
En junio de 2025, bombarderos furtivos estadounidenses se unieron a Israel en ataques contra las centrales nucleares iraníes de Fordó, Natanz e Isfahan, en un intento por desmantelar el programa atómico de Teherán. Trump afirmó que el programa había quedado "obliterado", pero la inteligencia estadounidense determinó meses después que solo había sido gravemente dañado, no destruido. La ofensiva del sábado supera con creces aquella operación en alcance y ambición: misiones de ataque desde portaaviones y bases en todo el Medio Oriente, bombardeos israelíes simultáneos en decenas de objetivos y un mensaje presidencial que apunta, sin ambages, al fin del régimen iraní. En un mensaje de madrugada a la nación, Trump hizo un llamado directo al pueblo iraní para que "tome el control del gobierno" una vez concluyan los bombardeos.
El denominador común de todas estas operaciones es la ausencia de autorización del Congreso, instancia en la que recae constitucionalmente la facultad de declarar la guerra. La Casa Blanca ha justificado cada acción en nombre de la seguridad nacional o la lucha antiterrorista. Legisladores demócratas —y un puñado de republicanos— han denunciado esta práctica como una vulneración de la separación de poderes. El representante Ro Khanna calificó el ataque a Irán de "guerra ilegal de cambio de régimen", y el senador Tim Kaine exigió una votación inmediata sobre una resolución de poderes de guerra que limite la capacidad de Trump para escalar el conflicto.
La paradoja del mandatario que prometió paz y gobierna en guerra sintetiza una tensión profunda en la política exterior estadounidense: la distancia entre el discurso de campaña y las decisiones tomadas desde el Salón Oval, donde la lógica de la seguridad nacional tiende a imponerse sobre cualquier promesa electoral. Con frentes abiertos desde el Mar Caribe hasta el Golfo Pérsico, el segundo mandato de Trump ha redefinido el perfil internacional de Estados Unidos con una velocidad que pocos analistas anticiparon.
🗓️ CRONOLOGÍA MILITAR — TRUMP 2.º MANDATO
Operaciones sin autorización del Congreso · 2025–2026


0 Comentarios