Cerca de 800 ciudadanos de Puebla marcharon el 1 de marzo de 2026 hasta el Zócalo para rechazar el cablebús del gobernador Alejandro Armenta, obra que implicará retirar hasta 980+ árboles de parques y avenidas, en lo que califican como ecocidio urbano.
Puebla de Zaragoza, Puebla. — La capital poblana amaneció este domingo con una señal inequívoca de hartazgo ciudadano. Desde distintos puntos de la ciudad, dos contingentes comenzaron a moverse en paralelo: uno desde el Parque Juárez, otro desde la avenida Juárez a la altura de la calle 25 Sur. Su destino era el mismo. Su consigna también: no al ecocidio que, advierten, acompañará la construcción del cablebús impulsado por el gobierno del estado. Al unirse frente al Zócalo, la manifestación reunió al menos a 800 personas en lo que fue la primera gran protesta pública contra el proyecto del gobernador Alejandro Armenta Mier.
La inconformidad no apunta contra el transporte en sí. Los manifestantes fueron enfáticos: "no estamos en contra de la movilidad, estamos en contra de un modelo de desarrollo que destruye el medio ambiente", declararon voceros del movimiento. Lo que rechazan es el trazo específico del teleférico, que afectará zonas como Amalucan, el Parque Ecológico, el Centro Escolar Niños Héroes de Chapultepec, la Zona Dorada y Prados Agua Azul. El propio coordinador de Gabinete estatal, José Luis García Parra, reconoció que se retirarán 746 árboles; los defensores de las áreas verdes elevan esa cifra hasta 980+ ejemplares. En ambos casos, los ciudadanos consideran que ningún árbol maduro puede sustituirse por uno recién plantado.
El gobierno del estado respondió con el lanzamiento del programa Renovación del Bosque Urbano, que promete plantar 10 mil árboles en distintos puntos de la ciudad, incluidos parques, camellones y el mismo Parque Juárez. Los primeros mil ejemplares —de entre dos y cuatro metros, provenientes de viveros certificados— fueron colocados este fin de semana cerca del CIS Angelópolis. Especialistas convocados por la administración estatal señalaron que las especies elegidas están adaptadas al clima local y que su proceso de maduración de hasta tres años incrementa la tasa de supervivencia. Sin embargo, los manifestantes rechazaron esa lógica compensatoria: citaron las reforestaciones previas del Parque Juárez, donde los árboles sembrados murieron sin que nadie los regara. Para ellos, la promesa de 10 mil ejemplares no vale sin garantías formales de cuidado y seguimiento.
En el mitin del Zócalo, los oradores revelaron que ya se interpusieron dos amparos para proteger la masa arbórea afectada y anunciaron la preparación de un juicio de garantías colectivo. También adelantaron quejas ante la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Puebla (CEDHP). A sus críticas al Ejecutivo estatal sumaron señalamientos contra el Congreso del estado, al que acusaron de haber modificado la Ley de Arbolado y la Ley de Transporte como "comparsa", sin debate público. En el banquillo de los cómplices también colocaron al Ayuntamiento de Puebla y a la BUAP, instituciones que, a su juicio, permitieron el avance del proyecto sin ejercer contrapeso alguno.
El debate sobre el cablebús se inscribe en un momento de crisis más amplia en la movilidad de Puebla: la Revista Vehicular 2025 impulsada por el propio gobierno de Armenta retiró de circulación hasta un 30 por ciento del parque vehicular por irregularidades, lo que ya obligó a implementar seis corredores de transporte temporal. La ciudad necesita, sin duda, soluciones de movilidad. La pregunta que quedó flotando sobre el Zócalo este domingo es si el cablebús, tal y como está trazado, es la respuesta adecuada, o si el costo ambiental convierte la solución en un problema mayor.


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