Tras incendio en Dos Bocas, una fuga de hidrocarburo contaminó el río Seco en Paraíso, Tabasco, dejando cinco muertos y afectando a pescadores. Autoridades restringen navegación mientras crece el impacto ambiental y social en la zona.
Paraíso, Tabasco. — La actividad industrial en torno a la refinería Dos Bocas, en Paraíso, Tabasco, enfrenta una nueva crisis tras el incendio provocado por la fuga de hidrocarburo que dejó cinco personas muertas y una extensa mancha contaminante sobre el río Seco, eje vital para comunidades pesqueras de la región.
La Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible (Semade) ordenó la suspensión total de la navegación en el afluente, mientras brigadas colocan barreras de contención y material absorbente para evitar la expansión del crudo. La medida, sin embargo, ha intensificado el descontento entre pescadores, quienes denuncian la pérdida inmediata de su sustento. “Necesitamos que se tomen en serio las cosas… ¿a dónde vamos a acudir, si dependemos toda la vida del río?”, reclamó un trabajador del sector durante la visita del gobernador Javier May.
El impacto económico se ha extendido más allá de la pesca directa. Comerciantes locales advierten que la desconfianza en la calidad del producto ha frenado la venta incluso en zonas donde la contaminación no ha sido confirmada. “¿Qué voy a vender ahora?”, cuestionó una mujer que dependía de la comercialización de pescado, mientras persiste la incertidumbre sobre la posible afectación de cuerpos de agua cercanos.
Imágenes captadas por drones evidenciaron la magnitud de la mancha negra que se extiende junto a las instalaciones de la refinería, un proyecto cuyo costo se elevó de 8 mil a 25 mil millones de dólares y que ha registrado fallas recurrentes. De acuerdo con autoridades federales, el incidente se originó por el derrame de material durante lluvias recientes, lo que derivó en un incendio que cobró la vida de cuatro guardias de seguridad de una empresa externa y una trabajadora de Pemex.
La Secretaría de Marina confirmó la presencia de residuos de hidrocarburo en el río Seco y advirtió sobre riesgos a la seguridad marítima y al medio ambiente. En paralelo, habitantes reportaron la recolección de crudo y la aparición de peces muertos, algunos de los cuales fueron enterrados siguiendo indicaciones oficiales. “El derrame sucedió desde el miércoles… los pescadores estuvieron enterrando los peces”, relató un residente.
El episodio revive antecedentes recientes: en julio de 2024, el mismo río registró mortandad masiva de fauna y cambios visibles en la coloración del agua, lo que llevó al cierre de la Playa del Sol por contaminación con chapopote. Hoy, la repetición del fenómeno refuerza cuestionamientos sobre las condiciones operativas y de seguridad de la refinería, así como su impacto sostenido en el ecosistema y la economía local.


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