El derrame en la Refinería Olmeca en Paraíso, Tabasco, ha contaminado zonas costeras y cuerpos de agua, afectando actividades turísticas y pesqueras días antes de Semana Santa. Aunque Pemex reporta control, persisten impactos ambientales y económicos.
Paraíso, Tabasco. — A días del inicio de la temporada de Semana Santa, el municipio de Paraíso, Tabasco, enfrenta afectaciones visibles tras un derrame de hidrocarburo vinculado a la Refinería Olmeca, en Dos Bocas. En comunidades como Río Seco, el olor a petróleo persiste, mientras que en Puerto Ceiba la actividad turística luce disminuida y varias playas han sido cerradas por la Secretaría de Marina.
El incidente, derivado de una fuga que incluso provocó un incendio y conco muertes, ha impactado tanto cuerpos de agua como zonas costeras. Pescadores dedicados a la extracción de ostión reportaron el traslado de sus áreas de trabajo hacia la laguna de Mecoacán, ante la contaminación que afecta sus zonas habituales. Esta situación ocurre en uno de los periodos de mayor afluencia turística para la región, lo que agrava las consecuencias económicas.
En contraste, Petróleos Mexicanos (Pemex) sostiene que el evento “está controlado” y que no representa riesgo para la población. La empresa informó que desplegó a 350 trabajadores, cinco embarcaciones y siete barreras de contención, además de cordones oleofílicos para recuperar el hidrocarburo. “Se cuenta con una fuerza de trabajo de 350 personas (…) que mantienen confinado el aceite derramado para su recuperación”, indicó en un comunicado.
Las labores se concentran en la zona de la Ranchería Limón, donde se busca evitar que el contaminante alcance mayores extensiones, particularmente hacia la laguna de Mecoacán. Según la empresa, se han recolectado aproximadamente 240 kilogramos de material impregnado con hidrocarburo, principalmente en áreas de dársena y puntos de conexión con cuerpos de agua.
El operativo incluye la participación de la Secretaría de Marina, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente y autoridades estatales. Sin embargo, en campo persisten señales de afectación ambiental y reducción de actividades productivas, con impactos aún visibles en la región.

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