El conflicto entre Irán y la alianza de Estados Unidos e Israel escala con ataques aéreos nocturnos sobre Teherán que afectaron la infraestructura eléctrica. Donald Trump habla de una salida diplomática y el “petróleo iraní”, las tropas estadounidenses se despliegan en la región y las naciones del Golfo refuerzan su defensa ante una posible invasión terrestre que mantiene en vilo al mercado energético mundial.
INFOSTOCKMX — El temor a una invasión terrestre en Irán se cierne sobre Oriente Medio mientras las tropas estadounidenses llegan a la región. En el día 31 de la guerra declarada por Estados Unidos e Israel contra la república islámica, las contradicciones del gobierno de Donald Trump marcan el pulso de un conflicto que amenaza con desbordar todas las fronteras conocidas. Mientras el presidente estadounidense asegura en entrevistas que confía en alcanzar un “acuerdo negociado”, sus fuerzas se preparan sobre el terreno y sus declaraciones sobre “apoderarse del petróleo iraní” encienden todas las alarmas en el Golfo Pérsico.
Durante la noche, los ataques aéreos conjuntos sacudieron Teherán y otras ciudades. La infraestructura eléctrica de la capital fue uno de los blancos prioritarios, lo que provocó un apagón que las autoridades iraníes aseguraron haber restablecido horas después. La agencia Fars reportó explosiones también en la ciudad de Ray, dentro del área metropolitana de Gran Teherán. El ejército israelí confirmó el lunes que continúa “atacando actualmente la infraestructura” del gobierno iraní en toda la capital, mientras que el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, denunció que Estados Unidos envía mensajes contradictorios: ofrece negociaciones mientras planea una invasión terrestre. En paralelo, dos personas fueron ejecutadas en Irán acusadas de colaborar con el grupo opositor Mojahedin-e-Khalq (MEK), respaldado por la alianza estadounidense-israelí.
La onda expansiva del conflicto alcanza ya a toda la región. En el Golfo, Arabia Saudí interceptó cinco misiles balísticos dirigidos a su provincia Oriental; Kuwait confirmó la muerte de un trabajador indio tras un ataque iraní que también impactó una planta de energía y desalinización, mientras su guardia nacional derribó cinco drones. En Baréin, las sirenas de alarma se activaron por tercera vez en cuatro horas. Israel continúa sus operaciones en los suburbios del sur de Beirut y mantiene los bombardeos en Gaza, donde al menos tres palestinos murieron en las últimas horas. Los hutíes de Yemen reivindicaron un segundo ataque con misiles y drones contra territorio israelí, en señal de solidaridad con Teherán. La volatilidad se ha trasladado a los mercados energéticos: el crudo Brent alcanzó los 115,93 dólares por barril, acumulando una subida superior al 62 por ciento desde febrero, un salto superior al registrado tras la invasión de Kuwait por Irak en 1990.
Mientras Pakistán intenta erigirse como mediador con conversaciones que reunieron a los cancilleres de Egipto y Turquía, las potencias occidentales observan con preocupación el despliegue militar. Trump afirmó al diario Financial Times que Irán ya habría sufrido un “cambio de régimen” con la muerte del ayatolá Alí Jamenei en los primeros días de la guerra, una afirmación que contradice sus llamados públicos a la diplomacia. Ante esta dualidad, cientos de manifestantes contra la guerra se congregaron en Tel Aviv mientras millones de personas salieron a las calles en ciudades de Estados Unidos bajo el lema “No King” para protestar contra la política exterior del mandatario y la expansión del conflicto en Oriente Medio.
Los hutíes de Yemen han llevado a cabo un segundo ataque con misiles y drones contra Israel, prometiendo continuar la operación hasta que Israel "cese sus ataques y agresiones". La crisis humanitaria comienza a dejar cifras tangibles: en Bushehr, una familia de cuatro miembros murió bajo los bombardeos, mientras los cuerpos de tres periodistas asesinados por fuerzas israelíes en el sur del Líbano fueron despedidos entre protestas en Beirut. Teherán ha amenazado con lanzar ataques de represalia contra universidades estadounidenses e israelíes en la región, elevando el tono de un conflicto que ya ha provocado que países del sudeste asiático, como Vietnam, recurran a la compra de petróleo ruso bajo una moratoria de sanciones de 30 días otorgada por Estados Unidos para paliar la crisis energética global.


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