La Guardia Costera de Estados Unidos autorizó el desembarco en Cuba del buque ruso Anatoly Kolodkin, que transporta más de 700.000 barriles de petróleo. La embarcación, sancionada por Washington y la Unión Europea, se encuentra a menos de 24 kilómetros de la isla y se espera que toque tierra el martes. La medida, busca aliviar la grave crisis eléctrica que mantiene a la isla con prolongados apagones y una economía paralizada.
INFOSTOCKMX — La Habana se encuentra a la espera de un respiro energético en medio de su peor crisis en décadas. Tras meses de un férreo bloqueo impuesto por la administración de Donald Trump que paralizó las importaciones de crudo, la Guardia Costera de Estados Unidos ha autorizado el desembarco de un buque ruso que transporta más de 700.000 barriles de petróleo. La embarcación, identificada como Anatoly Kolodkin, navega actualmente a menos de 24 kilómetros de la costa cubana y tiene previsto atracar en los próximos días, según informó este domingo el diario The New York Times.
El cargamento supone un alivio inmediato para una isla que requiere diariamente unos 100.000 barriles para satisfacer sus necesidades energéticas, de los cuales solo 40.000 provienen de su producción nacional. La imposibilidad de cubrir la demanda restante se ha traducido en prolongados apagones diarios que afectan a todos los sectores, provocando la paralización casi total de la economía y un creciente malestar social. El buque, de bandera rusa, se encuentra bajo sanciones tanto de Estados Unidos como de la Unión Europea, lo que convierte su llegada en un movimiento geopolítico de alto riesgo que desafía directamente las restricciones impuestas por Washington desde principios de año.
El contexto de esta autorización resulta paradójico. Apenas el pasado 29 de enero, Donald Trump firmó una orden ejecutiva que amenazaba con aranceles a cualquier país o entidad que suministrara petróleo a Cuba, en una estrategia diseñada para asfixiar al gobierno de La Habana y forzarlo a sentarse a negociar reformas económicas, siguiendo el patrón aplicado previamente contra Venezuela. El bloqueo se endureció tras la captura de Nicolás Maduro en enero, y desde entonces la isla ha visto cortado su flujo habitual de crudo importado. En este escenario, Rusia había manifestado semanas atrás su intención de enviar petróleo por razones humanitarias, aunque el traslado suponía un desafío directo a la administración estadounidense.
No está claro, sin embargo, por qué la Casa Blanca decidió flexibilizar momentáneamente su postura para permitir el desembarco del Anatoly Kolodkin. Fuentes citadas por el rotativo neoyorquino señalaron que se desconoce si esta autorización se repetirá en el futuro o si se trata de una excepción puntual. La decisión refleja las complejidades de una política de máxima presión que, al tiempo que busca un cambio de régimen o de conducta en la isla, se enfrenta al riesgo de profundizar una crisis humanitaria cuyas consecuencias podrían desbordar la capacidad de contención de la propia región. Mientras tanto, en las calles de La Habana y otras provincias, la población aguarda con expectación la llegada del crudo que, al menos temporalmente, podría devolver la luz a los hogares y reactivar una economía sumida en un letargo forzado por la falta de combustible.
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