Organizaciones de México y Estados Unidos intensifican el monitoreo de contaminación en playas de Tijuana y sur de California, ante descargas residuales y bacterias. El problema, activo hasta 2026, suma cierres y riesgos sanitarios.
INFOSTOCKMX — En la región fronteriza entre Tijuana y el sur de California, organizaciones ambientales han reforzado el monitoreo de la contaminación costera ante el impacto persistente de residuos y descargas bacteriológicas que afectan a ambos lados de la frontera. El fenómeno, ligado a la dinámica de la cuenca del río Tijuana, mantiene en alerta a colectivos civiles y autoridades por sus implicaciones sanitarias y ambientales.
Frank Saús, director operativo de Proyecto Fronterizo de Educación Ambiental, explicó que los trabajos se realizan en coordinación con organismos como San Diego Coastkeeper, con quienes desarrollan análisis continuos de la calidad del agua. “Uno de los proyectos importantes es ver si el flujo de la basura va de Estados Unidos a México o de México a Estados Unidos. Es algo que tenemos en común”, señaló.
El activista detalló que la configuración geográfica de la región condiciona el comportamiento de los contaminantes. “Tijuana es una cuenca; dos terceras partes están en México y una tercera parte en Estados Unidos. Ellos están haciendo acciones para que la basura no llegue ni de aquí para allá ni de allá para acá, y nosotros apenas nos estamos involucrando en ver qué tenemos”, indicó, al referirse a la necesidad de fortalecer barreras y políticas públicas.
Como parte de la cooperación, ambas organizaciones impulsan la plataforma digital “Una Costa, Una Comunidad”, que permite comparar datos semanales sobre contaminación en ambos países. “Tenemos un mapa donde vemos cómo se ha comportado México y cómo se ha comportado Estados Unidos… analizamos si se fue la basura o los contaminantes para allá”, explicó Saús.
El problema central en las playas de Baja California, precisó, no radica en los residuos sólidos, sino en la presencia de enterococos derivados de descargas de aguas residuales. A ello se suman acciones comunitarias como “Salvemos la Playa”, que desde hace más de dos décadas promueve la recolección de desechos y la concientización social.
Sin embargo, pese a los avances en monitoreo, persiste la falta de acciones conjuntas. “Todavía no llegamos a la parte de qué hacemos juntos… ahora faltan planes de acción”, reconoció. Entre 2015 y 2026, la región ha registrado cientos de millones de galones de descargas, más de 1,600 días de cierres de playas y proyectos de inversión superiores a 600 millones de dólares, lo que confirma la dimensión de una crisis ambiental aún sin solución.


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