El gobernador de Puebla, Alejandro Armenta Mier, acusó que el ayuntamiento capitalino a cargo de José Chedraui Budib “no pone ni un peso” para la repavimentación de calles. Armenta reclamó falta de solidaridad y pidió “pasión por servir”. El municipio respondió con ironía, agradeciendo la “generosidad” estatal sin reconocer omisiones.
PUEBLA DE ZARAGOZA, PUEBLA. — La relación entre el gobierno estatal y el municipio de Puebla atraviesa por un episodio de fricción pública. El gobernador Alejandro Armenta Mier utilizó su conferencia de prensa para exhibir al alcalde José Chedraui Budib con una denuncia que, en lugar de resolverse en mesas de trabajo, se convirtió en un reproche transmitido en vivo: el ayuntamiento no destina recursos para las obras de repavimentación que se realizan en la capital.
“Estamos pavimentando 5 mil calles por las cuales el ayuntamiento de Puebla no puso ni un peso”, sentenció Armenta, quien enumeró una lista de apoyos que, según su narrativa, el estado ha otorgado sin reciprocidad: pipas de agua, 33 avenidas intervenidas y hasta el uso de barredoras mecánicas. En un tono que oscilaba entre el reclamo y la condescendencia, el mandatario repitió en tres ocasiones “Pepe amigo” para remarcar que la falta de solidaridad no es un asunto personal, aunque sus palabras delataban otra cosa: “no hay solidaridad, no hay solidaridad”, insistió.
La respuesta del municipio no tardó en llegar, pero lejos de asumir compromisos financieros o explicar por qué no participan en el gasto de las pavimentaciones, el secretario general de gobierno municipal, Francisco Rodríguez Álvarez, optó por un gesto que roza la ironía institucional. Agradeció la “generosidad” del gobernador, aseguró que existe trabajo en conjunto y se declaró incapaz de opinar más allá de la relación entre ambas administraciones. Una respuesta que, en los hechos, evade la exigencia central: por qué un municipio con atribuciones constitucionales y presupuestales en materia de vialidades no invierte en sus propias calles.
Mientras Armenta acusa y Chedraui agradece sin desembolsar, el espectáculo político deja al descubierto una dinámica recurrente en la política poblana: la disputa por el protagonismo de las obras se antepone a la coordinación efectiva. El gobernador exige “pasión por servir” y “amor por Puebla”, pero reduce el reclamo a un llamado respetuoso para no reconocer que la fractura es más administrativa que personal. El ayuntamiento, por su parte, se escuda en la cortesía institucional para eludir su responsabilidad en el deterioro de las vialidades capitalinas.


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