La comunidad de Medicina de la UAEM votó levantar el paro en el campus Chamilpa de Cuernavaca, tras protestas por los feminicidios de Kimberly y Karol. Aunque 58% pidió regresar a clases, alumnos denuncian que personas externas mantienen bloqueados los accesos.
CUERNAVACA, MORELOS. — La crisis universitaria que atraviesa la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM) sumó un nuevo episodio luego de que estudiantes de la Facultad de Medicina votaran mayoritariamente por regresar a clases presenciales. A pesar del resultado, el acceso al campus Chamilpa, en Cuernavaca, continúa bloqueado, lo que mantiene suspendidas las actividades académicas.
El paro estudiantil comenzó el pasado 4 de marzo tras el asesinato de las alumnas Kimberly y Karol, crímenes que detonaron protestas y exigencias de mayor seguridad para la comunidad universitaria. En ese contexto, estudiantes de Medicina convocaron a una consulta interna para definir el rumbo del movimiento y decidir si se mantenía la toma de instalaciones.
El ejercicio fue organizado por el Comité Ejecutivo de la Sociedad de Alumnos (CESA) y registró una participación inusualmente alta: 799 estudiantes de una matrícula cercana a 900. Los resultados fueron claros. Un total de 466 alumnos, equivalentes al 58%, votaron en contra de continuar con la toma; 207, es decir 26%, se pronunciaron por mantenerla; mientras que 126 estudiantes se abstuvieron.
A pesar de la decisión mayoritaria, la toma de instalaciones persiste. Integrantes del CESA y estudiantes denunciaron que personas ajenas a la facultad mantienen bloqueados los accesos al campus, lo que ha generado tensión entre quienes buscan retomar las actividades académicas. Representantes estudiantiles afirmaron que la presencia de estos grupos externos ha impedido ejecutar el mandato surgido de la votación.
Según los alumnos, la decisión de regresar a las aulas se sustentó en compromisos asumidos por el gobierno estatal, entre ellos la implementación de un Plan Integral de Seguridad Universitaria y la instalación de mesas de diálogo para atender el pliego petitorio presentado tras los feminicidios que originaron las protestas.
Sin embargo, mientras continúe el bloqueo en los accesos de la Facultad de Medicina, el regreso a clases presenciales permanece en suspenso. La situación refleja la tensión que atraviesa la comunidad universitaria, donde la exigencia de seguridad convive ahora con la incertidumbre sobre el control del movimiento estudiantil y el futuro inmediato del semestre académico.


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