Durante la marcha del 8 de marzo en Tehuacán, Puebla, manifestantes feministas retiraron a patadas la valla metálica frente al Palacio Municipal e intervinieron su fachada con pintas. El gobierno municipal había instalado la estructura para proteger un mural recientemente restaurado.
TEHUACÁN, PUEBLA. — La tarde del domingo 8 de marzo, el centro histórico de Tehuacán fue escenario de una marcha feminista que reunió a cientos de mujeres en el marco del Día Internacional de la Mujer. La movilización, que avanzó por las principales calles de la ciudad, derivó en una confrontación directa con los dispositivos de seguridad instalados por el gobierno municipal frente al Palacio Municipal.
Un grupo de manifestantes retiró a patadas la valla metálica que la administración municipal había colocado para resguardar el inmueble histórico y proteger su mural, el cual había sido restaurado recientemente. Tras el retiro de la estructura, la fachada del edificio fue intervenida con pintas, una práctica que se ha registrado de manera recurrente en distintas ciudades del país durante las movilizaciones del 8M y que forma parte del repertorio de acción de algunos sectores del movimiento feminista.
La decisión del gobierno municipal de colocar una valla preventiva antes de la marcha es, en sí misma, un gesto que ha generado debate en otras latitudes: para las autoridades representa una medida de preservación patrimonial; para parte del movimiento feminista, una señal de criminalización anticipada de la protesta. En Tehuacán, esa tensión se materializó en el centro de la ciudad durante la tarde del domingo.


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