Elementos de la Fiscalía General del Estado de Puebla dispersaron con gas pimienta a colectivas feministas al cierre del 8M. La institución lo niega y habla de un extintor. Horas antes, el gobernador Alejandro Armenta había publicado que las mujeres en Puebla no están solas.
PUEBLA DE ZARAGOZA, PUEBLA. — Mientras el gobernador de Puebla, Alejandro Armenta, publicaba este domingo 8 de marzo un mensaje en sus redes sociales celebrando el Día Internacional de la Mujer y anunciando la expansión de los Centros LIBRE – Casas Carmen Serdán, a pocas cuadras la jornada terminaba de otra manera: con gas pimienta, cartulinas incendiadas y una versión institucional que choca frontalmente con el relato de las colectivas.
Al cierre de la megamarcha, un contingente feminista fue dispersado frente a las instalaciones de la Fiscalía General del Estado (FGE) mediante una sustancia que las manifestantes identificaron como gas pimienta arrojado por elementos de seguridad del propio recinto. La acción generó una respuesta inmediata: las colectivas presentes quemaron sus cartulinas frente a la sede de la FGE como acto de protesta ante lo que consideraron una agresión directa a una movilización que había llegado precisamente a ese destino para exigir justicia, seguridad y verdad.
La Fiscalía General del Estado emitió un comunicado en el que negó haber utilizado gas pimienta u otra sustancia contra las manifestantes. Según la versión institucional, las cartulinas colocadas frente al edificio comenzaron a incendiarse de manera espontánea, y el personal del recinto intervino con polvo de extintor para sofocar el fuego y proteger a las personas presentes. La FGE afirmó respetar el derecho de las mujeres a manifestarse y precisó que su intervención se limitó exclusivamente a apagar el material en combustión.
Las dos versiones son irreconciliables. Las colectivas describen una agresión premeditada que buscó dispersar al contingente; la FGE presenta una respuesta reactiva ante un riesgo de incendio. La circulación de videos en redes sociales mantiene vivo el debate sobre lo ocurrido. El episodio condensa, en pocos tiempo y frente a un mismo edificio, la distancia entre el discurso gubernamental sobre la protección a las mujeres y la experiencia concreta de quienes marcharon para reclamar.
El post del gobernador Armenta —emojis incluidos y mención a la presidenta Claudia Shein de cortesía— no resistió ni unas horas de contraste con la realidad. Mientras la maquinaria comunicacional del gobierno poblano prometía que las mujeres no están solas, los elementos de seguridad de su propia Fiscalía descargaban un extintor sobre quienes habían marchado todo el día para exigir lo que ese mismo gobierno lleva meses prometiendo. La retórica del acompañamiento institucional se evaporó exactamente donde debía sostenerse: frente a la sede de la justicia estatal, en la cara de las mujeres que fueron a reclamarla.



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