Donald Trump retrasó hasta el 6 de abril los ataques contra infraestructura energética de Irán, afirmando que las conversaciones van “muy bien”, pero Teherán califica la propuesta de “parcial e injusta”. Más de 1.900 personas han muerto en Irán. Pakistán, Turquía y Egipto impulsan mediación mientras los bombardeos continúan.
INFOSTOCKMX — Al cumplirse 28 días de la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán, el presidente estadounidense, Donald Trump, decidió aplazar hasta el 6 de abril los ataques planeados contra las instalaciones energéticas iraníes, una tregua temporal que atribuyó al avance de las conversaciones de paz. Sin embargo, sobre el terreno la violencia no cesa: más de 1.900 personas han muerto en Irán desde el inicio del conflicto, y Teherán continúa lanzando misiles y drones contra Israel y los estados del Golfo, incluyendo Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita y Jordania. La contradicción entre el discurso optimista de la Casa Blanca y la realidad de los bombardeos diarios define una guerra que, a las puertas del primer mes, no muestra señales de resolución.
El aplazamiento de Trump, que fija como nuevo plazo el 6 de abril a las 20:00 hora del este, fue presentado como una concesión al diálogo. “Las conversaciones van muy bien”, afirmó el mandatario. Pero en Teherán la percepción es diametralmente opuesta. Funcionarios iraníes calificaron la propuesta estadounidense de “parcial e injusta” y presentaron cinco demandas que consideran no negociables, entre ellas reparaciones por los daños de la guerra y la continuidad de la soberanía iraní sobre el estratégico estrecho de Ormuz. Mohamed Vall, periodista de Al Jazeera en Teherán, reportó que los iraníes se centran en los ataques en curso, no en las declaraciones de Washington, y ven los bombardeos continuos como prueba de que Estados Unidos no busca un acuerdo genuino. La madrugada del viernes, el ejército israelí llevó a cabo “una oleada de ataques a gran escala contra la infraestructura del gobierno iraní en el corazón de Teherán”, según confirmó el propio ejército.
Mientras las bombas caen, la diplomacia se mueve en múltiples frentes. Pakistán afirmó que está transmitiendo mensajes entre Washington y Teherán, y que Turquía y Egipto también respaldan los esfuerzos de mediación para intentar poner fin a la guerra. Funcionarios egipcios y paquistaníes señalaron que los mediadores presionan para celebrar posibles conversaciones presenciales entre iraníes y estadounidenses, quizás este mismo fin de semana en Pakistán. Sin embargo, la escalada militar amenaza con desbordar cualquier iniciativa diplomática: los estados vecinos del Golfo sufren bombardeos casi diarios, con Emiratos Árabes Unidos reportando dos muertos —de India y Pakistán— por escombros de un proyectil interceptado en Abu Dabi, y Kuwait activando repetidamente sirenas antiaéreas ante el lanzamiento de drones y misiles.
La guerra también está erosionando los apoyos internos de Trump. Una encuesta de Fox News reveló que el 64% de los estadounidenses desaprueba su manejo del conflicto con Irán, frente a solo un 36% que lo respalda. El aumento de los precios de los combustibles, consecuencia directa del cierre del estrecho de Ormuz, ha generado presión doméstica mientras la administración evalúa redirigir misiles interceptores destinados originalmente a Ucrania hacia Oriente Medio, lo que evidencia el desgaste de los suministros militares estadounidenses. En Israel, las fisuras políticas también se profundizan: el líder de la oposición y exprimer ministro, Yair Lapid, acusó al gobierno de conducir al país hacia un “desastre de seguridad” al enviar al ejército a una guerra en múltiples frentes sin estrategia ni suficientes tropas. El ejército israelí anunció la muerte de dos soldados en el sur de Líbano, donde sus fuerzas combaten a Hezbolá para establecer una “zona de amortiguamiento”.
Las consecuencias económicas del conflicto se extienden por toda la región. Las exportaciones de petróleo de Irak se desplomaron más del 70% debido al cierre del estrecho de Ormuz, mientras que Filipinas declaró el estado de emergencia nacional y recibió un barco con más de 700.000 barriles de petróleo crudo ruso para paliar la escasez. El Banco Mundial anunció que está preparado para brindar asistencia financiera inmediata a los países de mercados emergentes, en una señal de que la crisis energética global ya ha activado los mecanismos de emergencia de los organismos multilaterales. En Líbano, la cifra de muertos por ataques israelíes alcanzó los 1.116, y el primer ministro, Nawaf Salam, advirtió a las Naciones Unidas sobre el “riesgo de anexión” del territorio libanés al sur del río Litani. Mientras tanto, Pearl Pandya, analista de ACLED, señaló a Al Jazeera que los países del sur de Asia, altamente dependientes de la estabilidad regional, no desean ni el colapso del gobierno iraní ni la desestabilización de las economías del Golfo. Un equilibrio que, a 28 días de guerra, parece más frágil que nunca.


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