El conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán alcanza su día 24 con tensiones por el estrecho de Ormuz, amenazas energéticas y ataques en la región, mientras crece el impacto económico global y el riesgo de una escalada mayor.
INFOSTOCKMX — La guerra en Oriente Medio entra en su día 24 con un escenario de máxima tensión, marcado por el ultimátum de Donald Trump a Irán para reabrir el estrecho de Ormuz. La cuenta regresiva de 48 horas ha colocado a la región en un punto crítico, donde la presión militar se entrelaza con riesgos energéticos y consecuencias económicas globales.
Desde Teherán, la respuesta ha sido inmediata. El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, advirtió que cualquier ataque contra centrales eléctricas iraníes desencadenaría represalias directas contra infraestructuras energéticas en toda la región. “La infraestructura vital y petrolera será destruida irreversiblemente”, señaló, al tiempo que anticipó un impacto prolongado en los precios del petróleo. La advertencia se produce tras la amenaza de Trump de “arrasar” instalaciones energéticas si no se garantiza el tránsito en Ormuz.
El estrecho, por donde circula cerca del 20% del suministro mundial de petróleo y gas natural licuado, permanece parcialmente bloqueado desde los ataques iniciados el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel. Aunque el presidente iraní Masoud Pezeshkian sostiene que la vía está abierta “para todos, excepto quienes violan nuestro territorio”, el flujo de cargueros se ha reducido de forma significativa, generando la mayor crisis energética desde la década de 1970.
En el terreno, los ataques continúan expandiéndose. En Irán, bombardeos a gran escala han impactado zonas de Teherán, así como ciudades como Karaj, Bandar Abbas y Urmia. El Comando Central de Estados Unidos confirmó operaciones contra instalaciones vinculadas a la Guardia Revolucionaria, mientras que ataques conjuntos con Israel han alcanzado infraestructura estratégica y zonas residenciales, dejando víctimas y daños considerables.
La guerra también se extiende al Golfo. En Arabia Saudita, misiles fueron dirigidos hacia Riad; en Emiratos Árabes Unidos, sistemas de defensa interceptaron proyectiles cerca de Abu Dabi; y en Bahréin, fuerzas iraníes afirmaron haber atacado la Quinta Flota estadounidense. Las tensiones han provocado protestas diplomáticas, como la presentada por Kuwait ante organismos internacionales por violaciones a su espacio aéreo.
El impacto no se limita al ámbito militar. Los mercados financieros globales han reaccionado con volatilidad, con caídas en bolsas asiáticas como China y Hong Kong, mientras líderes internacionales como el primer ministro británico Keir Starmer convocan reuniones de emergencia ante el riesgo de estanflación. En paralelo, en Líbano e Irak, el saldo humano continúa en aumento, con cientos de víctimas civiles y militares en las últimas semanas.
La combinación de presión energética, escalada militar y ausencia de acuerdos diplomáticos mantiene a la región en una fase de alta incertidumbre. El desenlace del ultimátum sobre Ormuz podría redefinir el alcance del conflicto, con efectos que trascienden Oriente Medio y repercuten directamente en la estabilidad económica internacional.


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